La emoción y la memoria se dieron la mano este domingo en el pabellón Pitiu Rochel de Alicane, donde el Eón Horneo Balonmano rindió homenaje a la plantilla del equipo Obras del Puerto que en la temporada 1970-71 logró el histórico ascenso a la División de Honor. La generación pionera que abrió el camino del balonmano alicantino hacia la élite nacional volvió a sentirse protagonista sobre el parquet más de medio siglo después.
El alcalde Luis Barcala, junto al presidente Pepe Sánchez, ha saludado individualmente a los ocho jugadores de aquella histórica plantilla que acudió a presenciar el partido de la Liga Asobal entre el Eón y el Balonmano Logroño, y que finalizó con victoria local (31-29). Un resultado que aumenta las expectativas de permanencia del conjunto alicantino en la máxima categoría del balonmano español para la próxima temporada.
A la cita, refrendada por una ovación del público asistente al encuentro han acudido: Bartolomé “Chato” Hernández, Laureano García, Manolo López, Manolo Santamaría, Antonio Espasa, Santiago “Sani” Candela, Octavio Arraez, Ramón Castellón, y Jorge Araez. Todos ellos han recibido una camiseta y una bufanda del club que también llevarán a José Luis Soriano 'Poli', quien no ha podido acudir al acto.
De la gloria a un hangar
La temporada 70/71 fue la cuarta temporada del Obras del Puerto en Primera División (segunda categoría nacional). El club hizo una clara apuesta por ascender y fichó a algunos jugadores destacados de la provincia. Entre ellos, Poli, Mirete, Arráez o Castaño. El equipo ganó todos los partidos del Grupo III.
Quedó primero en la fase de ascenso para ascender a División de Honor después de vencer al Helios Zaragoza (28-16). Con el ascenso ya conseguido disputó la final de Primera División frente al Lasalle, de Bilbao, en Granollers. El ascenso permite jugar la, entonces, Copa del Generalísimo. Es eliminado en octavos de final por el Fútbol Club Barcelona.
La temporada de la División de Honor no la pueden jugar en la pista del Obras del Puerto, al no estar cubierta. Así, se tiene que habilitar un hangar en el antiguo aeródromo de Rabasa, financiado por la constructora Compañía Alicantina de Promociones Inmobiliarias S. A. (Calpisa).
La siguiente campaña, después de que la Federación impidiera disputar sus partidos en ese hangar, tiene que jugar en pabellones de Alcoy y Elda antes de regresar a Alicante, al recién inaugurado Pabellón Central, años más tarde rebautizado como Pitiu Rochel, y ya únicamente como Calpisa en calidad de empresa patrocinadora.