comarcas

Vicente Pastor, presidente de AVECAL: “La industria del calzado aporta estabilidad y vertebra nuestras comarcas”

El empresario señala la inestabilidad internacional, la avalancha normativa y la dificultad para incorporar personal como los grandes desafíos actuales

1 minuto

Vicente Pastor, presidente de AVECAL

En las comarcas del Vinalopó el calzado no es solo una industria: es memoria, identidad y sustento para miles de familias. Pero también es un sector que vive una transformación profunda. Digitalización, inteligencia artificial, nuevas exigencias de sostenibilidad, cambios en el consumo, dificultades para incorporar mano de obra y una creciente complejidad normativa dibujan un escenario exigente.

En ese contexto, AVECAL ha reforzado su papel como red de apoyo para un tejido empresarial formado mayoritariamente por pymes y micropymes. La patronal impulsa actualmente tres programas formativos en la provincia —dos en Petrer vinculados a la marroquinería y uno en Elda especializado en calzado— con 45 personas formándose, algunos en itinerarios de hasta 640 horas. A la vez, acompaña a las empresas en digitalización, sostenibilidad, interpretación normativa y acceso a ayudas.

Al frente está Vicente Pastor, empresario con cuatro décadas de trayectoria en el sector. En esta conversación habla sin dramatismos, pero con claridad: el momento es complejo. Y resistir, advierte, no es una estrategia.
 

Cuando uno piensa en una fábrica de calzado en el Vinalopó imagina tradición, oficio, generaciones enteras vinculadas al sector… pero también cambios profundos. Si tuviera que definir el momento emocional que vive hoy la industria del calzado, ¿hablaríamos de resistencia, de transformación o de incertidumbre?

Yo lo resumiría en una palabra: complejo. Llevamos tres o cuatro años en los que, a nivel internacional, todo es como poco inestable. A eso hay que añadirle una auténtica revolución normativa, con una cantidad de legislación nueva en muchos ámbitos que está afectando directamente a las empresas. También estamos viviendo un cambio muy acentuado en los hábitos de consumo, tanto en el tipo de producto que se demanda como en la forma en la que se compra. Y, además, tenemos una dificultad transversal para incorporar personal a empresas manufactureras. No es solo un problema nuestro, pero en sectores industriales se nota especialmente. Y si sumas cuestiones muy concretas del calzado, como la problemática que está generando la interpretación de la figura del fijo discontinuo, todo eso configura un escenario complicado para gestionar una empresa.

Fábrica de calzado en Vinalopó - Imagen Facebook AVECAL

Desde AVECAL estáis impulsando distintos programas formativos. Ahora mismo hay tres activos en la provincia, dos en Petrer vinculados a marroquinería y uno en Elda centrado en calzado. Cuando visita esas aulas, ¿qué ve realmente: personas buscando una salida laboral o el futuro del sector tomando forma?

Veo ambas cosas. Hacemos cursos para intentar paliar necesidades muy concretas de nuestras empresas. Algunos están muy enfocados a la incorporación inmediata a puestos tradicionales, como el aparado o la marroquinería aplicada a bolsos. Son perfiles que siguen teniendo demanda real. Pero también desarrollamos formación orientada a nuevas vías de negocio, a perfiles ligados a tecnología, a inteligencia artificial, a comercio electrónico o a cómo adaptar las campañas de promoción a entornos digitales. Una empresa que ha vendido tradicionalmente por canales físicos ahora necesita mantener su cuota en canales digitales. Y muchas de nuestras empresas son micropymes; no tienen capacidad para generar ese conocimiento internamente o para estar al día de ayudas, normativas o herramientas. Desde la asociación intentamos facilitar ese acceso y acompañar en ese proceso.

Hablando de tecnología: inteligencia artificial, impresión 3D, automatización… En un sector tan intensivo en mano de obra y tan vinculado a lo artesanal, ¿cómo se equilibra la innovación tecnológica con la identidad tradicional del calzado?

Yo creo que son vectores que tienen que convivir. Ahora mismo se habla muchísimo de inteligencia artificial; el año 2025 ha sido prácticamente el año de la IA. Habrá empresas que la incorporen antes y otras después, dependiendo de su tamaño, su capacidad y el tipo de producto que fabriquen. La impresión 3D es todavía una tecnología incipiente en nuestro sector, pero personalmente creo que tendrá recorrido. Y con el e-commerce pasó algo parecido: hace 20 o 25 años era casi una incógnita y hoy nadie se plantea abrir un negocio sin pensar en cómo le va a impactar internet. La tecnología no sustituye la parte artesanal, pero sí puede mejorar procesos, abrir mercados y hacer más competitivas a las empresas. Los ritmos ahora son más acelerados y hay que estar atentos.

Vicente Pastor - Imagen de AVECAL

El tejido empresarial del calzado está formado mayoritariamente por pymes y micropymes. En ese contexto, ¿qué significa de verdad “sentirse acompañado” dentro de una patronal como AVECAL? ¿En qué momento una empresa nota que no está sola?

Muchas veces uno se acuerda de Santa Bárbara cuando llueve. Es decir, cuando surge un problema concreto. Por ejemplo, estás vendiendo en un mercado europeo y tu cliente te exige cumplir una nueva normativa de etiquetado o sostenibilidad. La empresa necesita saber qué hacer, cómo adaptarse y en qué plazos. Nosotros desmenuzamos esa legislación, la aterrizamos al sector del calzado y facilitamos una primera información rápida y fiable. Hay un equipo que está pendiente de normativas, ayudas, subvenciones o requisitos laborales. Una micropymes no puede tener un experto en cada materia, pero sí puede contar con una asociación que actúe como primera línea de reacción. Después, si el asunto requiere mayor profundidad, hay profesionales especializados, pero esa primera orientación es clave.

Existe una idea muy extendida: España no puede competir por precio frente a determinados mercados, pero sí por valor, diseño y marca. ¿Está realmente preparado el sector para competir en ese terreno?

Sí, pero requiere una gestión más estratégica. Apostar por marca, por diseño o por excelencia en el servicio no es algo inmediato; exige visión a medio y largo plazo. Y eso a veces choca con la inmediatez del día a día productivo, que es muy rápido, casi vertiginoso. Si quieres gestionar la marca como un activo de tu empresa, necesitas poner las luces largas, definir hacia dónde quieres ir y mantener esa línea en el tiempo. No es fácil, pero es el camino.

El relevo generacional es otro de los grandes retos industriales. ¿Qué habría que cambiar —en el discurso o en la realidad— para que una persona joven vea atractivo trabajar en una fábrica de calzado o en marroquinería?

Lo primero es combatir tópicos. Las condiciones de trabajo de hoy no son las de hace 20 años. Las empresas han evolucionado, muchas tienen jornada intensiva, instalaciones adecuadas y saben que hay que cuidar el entorno laboral. Además, el convenio del calzado está por encima del salario mínimo. Hay que hablar bien del sector y explicar que ofrece estabilidad y un recorrido profesional. También estamos incorporando perfiles vinculados a nuevas tecnologías, que resultan más atractivos para determinadas generaciones. Desde AVECAL organizamos jornadas de puertas abiertas y trabajamos con orientadores educativos para que conozcan la realidad actual del sector en 2026, no la imagen que se tenía décadas atrás.

Jóvenes informándose sobre la industria del Calzado - Imagen Facebook AVECAL

¿Y cómo están viviendo los trabajadores de toda la vida esa transición hacia la digitalización y la automatización?

Siempre intentamos prestar atención a la formación continua. No solo hay cursos para desempleados; también desarrollamos acciones orientadas a mejorar habilidades de gestión y adaptación dentro de las empresas. La gestión del personal es una habilidad clave y cada vez más compleja. Incorporar tecnología no significa sustituir personas, sino darles herramientas y mejorar procesos. Ese acompañamiento también es necesario para quienes llevan muchos años en el sector.

 La sostenibilidad, la trazabilidad y la responsabilidad ampliada del productor están marcando la agenda industrial europea. ¿El empresario lo vive más como una carga administrativa o como una oportunidad para diferenciarse?

Diría que ambas cosas. Son obligaciones, y cuando algo es obligatorio genera carga administrativa. Pero también hay empresas que han entendido que la sostenibilidad tiene recorrido en el mercado. El ecodiseño y la circularidad se están incorporando a los procesos productivos. Es más sencillo reciclar un producto que ha sido pensado desde el inicio para ello que uno que no. En el calzado fabricamos productos para que duren, y eso a veces choca con determinadas exigencias de circularidad. Además, ha ocurrido que se han aprobado normas sin que existan todavía las herramientas para aplicarlas, y eso ha obligado a prórrogas. Después de la pandemia hubo una tendencia a hiperlegislar y ahora se está revisando para acompasar plazos.

En ese contexto de complejidad normativa y presión de costes, cuando un empresario atraviesa un momento difícil y acude a vosotros, ¿cuál es el mensaje? ¿Resistir, reinventarse…?

Resistir no es un consejo. Resistir es aguantar por aguantar. Si tu modelo de negocio está basado exclusivamente en precio y el mercado cambia, resistir significa ir a menos. Lo que intentamos trasladar es que hay que repensar el modelo, reinterpretarlo y mirar a largo plazo. Adaptarse a la normativa de sostenibilidad o a las condiciones laborales forma parte de las reglas del juego. Pero el problema más grave ahora mismo es la interpretación restrictiva del fijo discontinuo, que está restando flexibilidad. Puede provocar que empresas renuncien a aumentar producción o incluso que no puedan sostenerse en momentos de bajada de pedidos. Y eso, en un sector como el nuestro, tiene consecuencias directas en territorios como Elda, Petrer o Elche.

Vicente Pastor visita una empresa de calzado - Imagen Facebook AVECAL

¿Os sentís escuchados por las administraciones?

A nivel autonómico sí. Hay buena interacción, se entienden las propuestas que planteamos y muchas se van incorporando con el tiempo. En materia laboral, que es competencia nacional, la situación es distinta y nos preocupa. No somos una industria estratégica en el discurso estatal, pero en nuestras comarcas sí lo somos. El calzado vertebra social y económicamente zonas enteras. Si el sector va mal, las alternativas no son tan claras.

Después de cuatro décadas vinculado al sector, desde la empresa familiar hasta la presidencia de AVECAL, si tuviera que resumir en una frase qué necesita hoy el calzado valenciano para sobrevivir y crecer, ¿cuál sería?

Es un momento complejo. Y dentro de esa complejidad, las vías de continuidad pasan por una gestión más estratégica y por la incorporación de tecnologías. Ese es el reto que tenemos por delante.