La Plaza de la Montañeta se prepara para un gran cambio que promete transformar su fisonomía. Entre el bullicio del tráfico y los paseos cotidianos para acudir a los comercios del centro o gestiones con la administración de Hacienda, entre otras, el aparcamiento subterráneo y su superficie podrían convertirse en un espacio más abierto, moderno y verde.
Esta doble remodelación, que se proyeca catorce años después de la última, comienza a tomar forma tras la aprobación de la exposición pública del estudio de viabilidad económico-financiera para licitar la nueva concesión del párking en la antesala de la extinción del contrato vigente.
La portavoz municipal, Cristina Cutanda, señala que la reversión del estacionamiento al Ayuntamiento abre la puerta a un nuevo modelo de gestión. El documento permanecerá un mes en exposición pública, periodo en el que podrán presentarse alegaciones antes de activar el concurso que definirá el futuro de esta infraestructura estratégica en el corazón de la ciudad.
Transformación integral por definir
El nuevo procedimiento se articulará como contrato de concesión de obra, lo que implica que la empresa adjudicataria asuma tanto la modernización del aparcamiento como la reurbanización del espacio en superficie. El vicealcalde, Manuel Villar, precisa que el diseño definitivo de la plaza aún no está cerrado y que su definición se abordará en la siguiente fase técnica.
Entre los criterios que el gobierno local considera “esenciales” en esta transformación radical de la Montañeta es la ampliación de las áreas destinadas al tránsito peatonal. Además, también se contempla incrementar la presencia de zonas verdes y arbolado.
Por lo que respecta a la intervención en el interior del estacionamiento, el estudio detalla la necesidad de actuar sobre pavimentos y forjados, reforzar la impermeabilización de la losa y optimizar accesos. A su vez, el documento subraya la incorporación de instalaciones complementarias orientadas a mejorar la eficiencia energética y la seguridad de los usuarios.
Tal y como aparece en el acuerdo de la Junta de Gobierno, el plazo estimado de la nueva concesión se fija en un mínimo de quince años, con el abono de un canon que asciende a 8,15 millones de euros.
La concesión previa señala el camino
El antecedente más reciente se remonta al año 2012, cuando se adjudicó el anterior concurso con la obligación de ejecutar reformas como la mejora de la rampa de acceso, la implantación de iluminación led y la instalación de sistemas de guiado de plazas. También se renovaron equipos de control y vigilancia y se modernizó el ascensor principal.
Aquella intervención incluyó la actualización del entorno urbano, con nuevo mobiliario, pérgolas y áreas ajardinadas en el eje próximo a la Plaza de Calvo Sotelo. De esta forma, catorce años después, el Ayuntamiento abre un nuevo ciclo administrativo que condicionará la fisonomía y el uso de uno de los enclaves más transitados del centro de Alicante.