Hay lugares que sorprenden porque no encajan con la imagen que uno tiene en mente. En la costa alicantina abundan las playas de arena, los paseos marítimos, las urbanizaciones junto al mar y los grandes arenales donde el verano se vive entre sombrillas, chiringuitos y baños refrescantes. Sin embargo, de vez en cuando aparece un rincón que rompe ese molde y obliga a mirar dos veces.
Uno de ellos es una cala escondida, rocosa y escarpada, con pequeños acantilados y aguas limpias que pueden parecer más propias de una costa salvaje de otro país, como Australia. Sin embargo, este paisaje se encuentra en un municipio turístico y muy conocido del sur de Alicante: Torrevieja.
La sorpresa está precisamente en encontrar un paisaje tan rocoso y natural en una zona que muchos asocian a un litoral más plano, abierto y urbanizado. Torrevieja cuenta con playas muy populares como Los Locos, El Cura, La Mata o Los Náufragos, pero también guarda pequeños tramos de costa mucho menos evidentes, con plataformas de piedra, entrantes marinos y paredes modeladas por el paso del tiempo.
Son rincones que no buscan competir con una playa cómoda de arena fina, pero que ofrecen otro tipo de experiencia, más natural y fotogénica, con ese punto de cala escondida que puede resultar especialmente atractivo para quienes todavía buscan nuevos lugares que descubrir a finales de verano.
Cala de la Higuera
La Cala de la Higuera se encuentra en uno de los enclaves litorales de Torrevieja. Junto con otras calas situadas en sus proximidades, forma parte de un tramo de costa caracterizado por sus aguas limpias y cristalinas y por la presencia constante de roca.
No es una playa convencional ni un arenal pensado para largas caminatas. Todo lo contrario: es un espacio pequeño en el que destaca el contraste entre la roca y el mar. Precisamente ahí reside parte de su atractivo, ya que ofrece la sensación de haber encontrado un paisaje diferente dentro de una costa mucho más conocida por sus playas urbanas.
Las calas de Torrevieja
En las calas de Torrevieja también aparecen pequeños entrantes de roca como Cala Higuera, Cala Redonda, Cala Gambote, Cala de los Trabajos, Cala Cornuda o la cercana Cala de la Zorra.
El tramo comprendido entre Cala de la Zorra, Cala de la Higuera y Cabo Cervera es una de las zonas más interesantes del municipio para quienes quieren alejarse de las grandes playas urbanas y buscar un paisaje diferente.
Escarpines y buceo
Uno de los aspectos que más llama la atención de Cala de la Higuera es precisamente su aspecto salvaje. La cala queda escondida entre salientes rocosos, plataformas naturales y aguas transparentes que permiten observar el fondo marino.
Los salientes rocosos protegen la cala del oleaje y, en los días de mar tranquilo, el entorno puede convertirse en un rincón especialmente atractivo para quienes buscan un baño diferente. En este caso, los escarpines y las gafas de buceo pueden ser buenos aliados para explorar el entorno, más que para limitarse a tumbarse sobre la arena.
El contraste entre las formaciones rocosas y el agua transparente crea un paisaje que puede recordar a costas mucho más lejanas y salvajes. Pero no hace falta viajar hasta Australia para encontrarlo: este pequeño rincón se encuentra en Torrevieja, en el sur de la provincia de Alicante.