Los barcos amarrados en los puertos de la provincia de Alicante este lunes no respondían a la mala mar, sino a una protesta coordinada de un sector que dice haber llegado al límite. Las cofradías de pescadores decidieron no salir a faenar como gesto de rechazo al nuevo Reglamento de Control de Pesca de la Unión Europea, una normativa que consideran “difícilmente aplicable” a la realidad diaria de la pesca artesanal y de arrastre.
Desde primera hora de la mañana, puertos como el de Santa Pola o La Vila Joiosa mostraban una imagen poco habitual, con cerca de un centenar de embarcaciones inmovilizadas y concentraciones de pescadores en tierra. Pancartas y consignas resumían el malestar de un colectivo que denuncia una acumulación de restricciones que, a su juicio, amenaza su supervivencia económica.
Una normativa “inviable” en el día a día
Uno de los puntos que ha generado mayor rechazo es la obligación de notificar la entrada a puerto con apenas dos horas y media de antelación, además de comunicar el peso real de las capturas antes de desembarcar.
Desde la Cofradía de La Vila Joiosa explican que pesar con exactitud el pescado a bordo resulta “prácticamente imposible” debido al movimiento constante de las embarcaciones y a las condiciones del mar. A ello se suma que muchos barcos apuran las últimas maniobras de pesca hasta el regreso al puerto, lo que obligaría, según denuncian, a reducir el tiempo de faena.
“El problema no es solo la norma, sino las sanciones asociadas”, advierte el secretario general de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, José Antonio Díez. “Cada error puede traducirse en multas de hasta 3.000 euros. Así es imposible trabajar con tranquilidad”, afirma.
Díez subraya que el sector arrastra desde hace años recortes en los días de pesca y exigencia en los artes utilizados. “Cada temporada se añaden nuevas presiones. Hemos dicho basta porque ya hemos llegado a nuestro límite”, señala.
Movilizaciones en tierra y en Madrid
La protesta no se ha limitado a los puertos alicantinos. Una delegación valenciana se ha desplazado a Madrid para participar en una concentración coincidiendo con la reunión entre la secretaria general de Pesca del Gobierno de España, Isabel Artime, y representantes de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores.
El objetivo, según explican, es trasladar directamente a la administración estatal y europea las dificultades reales que implica la aplicación del reglamento. Desde la Federación Nacional, el diagnóstico es contundente. En un comunicado, la organización afirma que la flota española se encuentra “hiper regulada” y en una situación de “vulnerabilidad extrema”.
“Este planteamiento —advierte la entidad— amenaza la viabilidad económica del conjunto de la flota, incrementa los riesgos para la seguridad marítima y pone en peligro un modelo pesquero que ha demostrado ser compatible con la conservación de los recursos”.
Mientras tanto, en los muelles de la provincia de Alicante, los pescadores insisten en que su reivindicación es sencilla y justa. “No pedimos privilegios”, resume Díez. “Solo poder trabajar en paz. Los primeros interesados en cuidar el mar somos nosotros, porque vivimos de él cada día”.
Acuerdo con el Ministerio
La protesta debía continuar mañana martes, pero en la tarde de este lunes el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las principales organizaciones nacionales del sector pesquero han alcanzado un acuerdo para introducir flexibilidades en la aplicación del nuevo reglamento europeo.
Así, tal y como han desvelado fuentes de la negociación, entre las medidas pactadas destaca la decisión de no considerar infracción los errores u omisiones en el diario de pesca electrónico cuando se trate de capturas inferiores a 50 kilos por especie, siempre que la declaración de desembarque refleje las cantidades correctas.
Para ello, la Secretaría General de Pesca adoptará una resolución de aplicación inmediata y dará instrucciones específicas a los servicios de inspección para unificar criterios. Además, se permitirá que la información sobre las capturas por operación de pesca se comunique al menos una vez al día, antes de la llegada a puerto, en lugar de hacerlo tras cada lance.
Otro de los puntos clave es la flexibilización de la notificación previa de entrada a puerto, que podrá realizarse en el momento en que el buque ponga rumbo a tierra, sin necesidad de respetar de forma rígida el plazo de cuatro horas previsto en el reglamento, salvo en los casos con preaviso específico.
En paralelo, el Gobierno español trasladará estas demandas a Bruselas y pedirá a la Comisión Europea cambios normativos para evitar que este tipo de errores sean considerados infracciones graves. El sector, por su parte, ha expresado su disposición a colaborar y ha acordado con el Ministerio mantener nuevas reuniones para evaluar la aplicación de estas medidas.