La escalada de tensión en Oriente Medio ha encendido las alertas en el ámbito económico internacional y empieza a generar preocupación entre el tejido empresarial de la provincia de Alicante. El conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán abre un escenario de incertidumbre que podría afectar al comercio, al precio de la energía y a las cadenas de suministro.
La Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) en Alicante ha advertido este lunes de que una prolongación de la guerra, con bombardeos constantes en la región, podría tener consecuencias "muy graves" para las empresas alicantinas. Aunque por el momento es pronto para evaluar el alcance, la patronal reconoce que el contexto genera "inquietud".
"Las guerras siempre son malas". Así se ha referido el presidente de CEV en la provincia, César Quintanilla, a las posibles consecuencias del conflicto antes de una reunión con el alcalde de Alicante, Luis Barcala.
Y es que en el encuentro, además de abordar cuestiones relacionadas con la economía local, como la firma de un acuerdo de colaboración con Alicante Futura o las líneas maestras del modelo de desarrollo económico que recoge el Plan General Estructural (PGE), también ha estado presente la preocupación por la evolución de la situación internacional.
Incertidumbre en el comercio y la energía
Tal y como ha señalado Quintanilla, el impacto dependerá en gran medida "de lo que dure" el conflicto y de cómo evolucione en las próximas semanas. El dirigente de la patronal valenciana en Alicante ha indicado que "puede llegar a afectar mucho" en caso de que se prolongue, ya que el mundo está "hiperconectado" y por la zona de Irán pasa "todo el comercio mundial".
La interconexión de la economía global hace que cualquier tensión en regiones estratégicas pueda repercutir en múltiples sectores productivos en distintos puntos del planeta. El área próxima a Irán es una de las rutas clave del tráfico comercial, por lo que cualquier alteración puede provocar retrasos, encarecimiento de los envíos y cambios en los itinerarios marítimos.
En este contexto, la patronal subraya que las empresas más expuestas y sensibles del tejido alicantino serían aquellas vinculadas a la exportación y la importación, aunque dependiendo de la duración podría permear de forma "muy importante" en todo el entramado productivo de la provincia.
Además, otro de los factores que genera mayor inquietud es el impacto que el conflicto en Oriente podría tener sobre los precios de la energía y los hidrocarburos, ya que cualquier alteración repercute de forma directa en los costes de producción de las empresas. Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial.
Aumento de costes
Ante un eventual agravamiento de la situación, una de las alternativas para el transporte de mercancías sería el desvío de las rutas comerciales hacia otros itinerarios para evitar el canal de Suez. Sin embargo, esta solución, como rodear el continente africano, implicaría trayectos más largos y mayores costes logísticos.
Estos cambios también supondrían un incremento en los tiempos de transporte que podría afectar a la planificación de las empresas y a la disponibilidad de determinados productos.
A pesar de la preocupación, desde la patronal mantienen una postura prudente y confían en que se pueda alcanzar una "solución" que evite un impacto prolongado en la economía. No obstante, Quintanilla ha trasladado que si se prolonga esta situación los empresarios tendrán que valorar cómo reaccionar y las "posibles medidas de adaptación" a los cambios.