La delegación de la Comunitat Valenciana en Bruselas ha celebrado una recepción con motivo del Día de la Comunitat Valenciana, en la que han participado la consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano, y la secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea y las Comunidades Autónomas y Acción Exterior, Ruth Merino.
Una recepción con cerca de 60 asistentes en Bruselas
Según ha informado la Generalitat, el acto ha reunido a cerca de 60 valencianos y valencianas en la capital comunitaria. Entre los asistentes han estado profesionales valencianos que trabajan en instituciones europeas, miembros de la Representación Permanente de España ante la Unión Europea (REPER) y otros actores vinculados al ámbito europeo.
Ruth Merino ha señalado durante su intervención que la presencia de ese grupo “constata que la identidad valenciana y la vocación europea forman parte de un mismo proyecto”. También ha defendido que celebrar el 9 d’Octubre en Bruselas supone “reivindicar el papel de la Comunitat Valenciana en la construcción del proyecto europeo”.
En ese mismo sentido, ha añadido: “Somos una región comprometida con los valores de la Unión y con una voz activa en las decisiones que marcarán su futuro”. Merino ha agradecido además el trabajo de la Delegación de la Comunitat Valenciana en Bruselas en la organización de la recepción.
Cano ha reivindicado la industria y la autonomía económica de Europa
Durante su intervención, Marián Cano ha subrayado que el Día de la Comunitat Valenciana en Bruselas “adquiere un significado especial” por coincidir con el 750 aniversario de la muerte de Jaume I. A partir de ahí, ha centrado su mensaje en la industria y en su papel dentro del futuro europeo.
La consellera ha defendido que la industria es “un elemento fundamental de su autonomía económica y tecnológica” y ha situado a la Comunitat Valenciana como “una de las principales regiones industriales del sur de Europa”. En su intervención, ha insistido en que “Europa no necesita elegir entre industria y clima” y ha reclamado una transición climática que “refuerce, y no debilite, su tejido productivo”.
Además, ha sostenido que la regulación debe estar alineada con “el ritmo real de la innovación”, en una referencia a la relación entre la normativa europea y la evolución del sector productivo.