La Generalitat ha elevado este año hasta los 32,7 millones de euros los recursos destinados al sector pesquero valenciano, lo que supone un 47 % más que en 2025, según ha destacado el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina. El responsable autonómico ha enmarcado ese refuerzo económico en la estrategia del Consell para sostener la actividad pesquera y, al mismo tiempo, reclamar ante las instituciones europeas una regulación ajustada a la realidad del Mediterráneo.
Barrachina ha hecho estas declaraciones durante la clausura de la jornada Presente y futuro de la pesca valenciana, organizada por ESdiario en la Cofradía de Pescadores de Peñíscola. Allí ha trasladado a los profesionales del sector el compromiso del Consell ante las dificultades que atraviesa la actividad pesquera y ha insistido en que la respuesta del Gobierno autonómico se apoya en dos ejes: más recursos para el sector en la Comunitat Valenciana y una defensa activa de sus intereses en Bruselas.
Más dinero para transformación, paradas biológicas y cofradías
El incremento presupuestario se ha concretado en varias partidas. La más elevada ha sido la destinada a transformación y comercialización, con 15,5 millones de euros, casi un 60 % más que el año anterior. A esa cifra se han sumado 8,7 millones para paradas biológicas; 5 millones para ayudas a inversiones a través de los Grupos de Acción Local del Sector Pesquero (GALP), una partida que ha aumentado un 150 %; y 1,25 millones de euros en ayudas directas a las cofradías de pescadores.
Según ha explicado el conseller, este esfuerzo económico ha buscado mejorar la viabilidad de las empresas pesqueras, facilitar inversiones y procesos de modernización y favorecer que el pescado de las lonjas valencianas gane valor en el mercado. Las ayudas han llegado a cofradías y federaciones de las tres provincias y, en Castellón, a puertos como Vinaròs, Benicarló, Burriana, Castelló de la Plana y Peñíscola.
El mensaje del departamento autonómico ha puesto el acento en la necesidad de sostener una actividad que, de acuerdo con la exposición de Barrachina, depende en gran medida de pequeñas empresas familiares y de una flota de carácter artesanal. En ese contexto, la Generalitat ha presentado el aumento de recursos como una herramienta para reforzar la continuidad del sector y su capacidad de adaptación, en línea con la pesca mediterránea.
La reclamación a Bruselas: controles, días de pesca y esfuerzo pesquero
Junto al apoyo económico, Barrachina ha subrayado la vertiente política y regulatoria de la estrategia autonómica. El conseller ha recordado el encuentro mantenido el pasado 3 de septiembre en Bruselas entre las comunidades autónomas del litoral mediterráneo español y el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, para trasladar las reivindicaciones de la flota mediterránea.
En esa reunión, las comunidades han defendido que no se aplique al mar Mediterráneo el mismo criterio normativo que al Atlántico o al mar del Norte. “No se puede regular nuestro mar bajo los mismos criterios que se aplican al Atlántico o al Mar del Norte. Nuestras aguas son distintas, nuestra pesca es artesanal y nuestras normas tienen que adaptarse a nuestra realidad”, ha afirmado Barrachina.
Entre las peticiones trasladadas a las instituciones europeas figuran el reconocimiento jurídico de la flota costera-litoral, la simplificación de los controles administrativos y que las decisiones sobre restricciones de días de pesca o capturas incorporen también su impacto social y económico. Además, las comunidades mediterráneas han planteado revisar el sistema de esfuerzo pesquero y evitar la doble limitación de jornadas y capturas.
El conseller ha cerrado su intervención con una apelación a reforzar la capacidad de interlocución del sector en Europa y a garantizar su rentabilidad. “Más recursos aquí y más voz en Bruselas. Ese es nuestro compromiso con quienes viven del mar y con unas empresas familiares que necesitan rentabilidad, relevo generacional y unas normas adaptadas a la realidad de la pesca mediterránea”, ha dicho.