La Generalitat ha iniciado los trabajos de limpieza de cañas en el barranco del Magro, a la altura de Alfarb y Llombai, donde prevé retirar unas 2.700 toneladas de vegetación invasora. La actuación forma parte del programa autonómico para intervenir en toda la cuenca y tiene como objetivo mejorar la capacidad hidrológica del cauce y reducir el peligro de incendios.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha visitado la zona acompañado por la directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo; el alcalde de Llombai, Ramón Gómez, y representantes de Llombai y de Alfarb. Según ha explicado, las obras se prolongarán durante cuatro meses y, mientras duren, el acceso de los viandantes estará parcialmente restringido.
Primera fase sobre 181.000 metros cuadrados
La intervención en estos dos municipios afecta a 181.000 metros cuadrados de superficie, el equivalente a unos 25 campos de fútbol, y se centrará en la retirada de la caña, identificada por la Generalitat como la especie invasora Arundo donax. Los trabajos se realizarán mediante desbroce y arranque con medios mecánicos y manuales.
Raúl Mérida ha defendido la utilidad de esta limpieza para aumentar la sección útil del barranco y facilitar la salida del agua en episodios de crecida. “Al eliminar los densos cañaverales, se incrementa la sección útil del barranco, permitiendo evacuar un mayor volumen de agua durante las crecidas antes de que se produzcan desbordamientos”, ha explicado durante la visita técnica.
Después de la retirada de la caña, la Generalitat instalará una cubierta plástica para impedir que la planta vuelva a reproducirse. El revestimiento, oscuro y opaco, bloqueará el proceso de fotosíntesis, una medida que la administración vincula a la resistencia de los rizomas de esta especie y a su facilidad de propagación.
Renaturalización del cauce y extensión del plan a toda la cuenca
La actuación en Alfarb y Llombai se ha concebido como la primera fase de un plan más amplio para limpiar la totalidad del barranco del Magro, desde Alfarb hasta Utiel. En los meses siguientes continuarán los trabajos hasta completar los 24 municipios de esta cuenca.
La Generalitat ha señalado que, una vez finalizada la limpieza, el siguiente paso consistirá en renaturalizar el cauce con especies autóctonas de bosque de ribera. Según Mérida, esa vegetación actuará como freno natural, reducirá la velocidad del agua en caso de avenida y favorecerá la infiltración. También ha añadido que la actuación permitirá restaurar el hábitat, la fauna y la flora del entorno y generar un espacio verde para el esparcimiento y disfrute de la ciudadanía.
El Magro es un afluente del Júcar que discurre en gran parte por la provincia de Valencia y que, aunque la mayor parte del año presenta un caudal reducido, puede experimentar crecidas rápidas tras lluvias intensas o tormentas. La Generalitat ha recordado que el 29 de octubre de 2024 este barranco multiplicó por 20 su capacidad habitual.
El plan autonómico de limpieza de cauces también alcanzará las cuencas del Turia, Poyo y Picassent. En conjunto, la actuación cuenta con un presupuesto de 59 millones de euros y se extenderá a lo largo de 160 kilómetros lineales de barrancos que discurren en paralelo a 50 municipios. Mérida ha señalado además que, aunque las competencias en esta materia corresponden a la Confederación Hidrográfica del Júcar, la iniciativa se ha puesto en marcha ante el interés mostrado por la ciudadanía y con el objetivo de contribuir a la mejora de la seguridad.