Alicante vuelve a situarse (por desgracia) en el epicentro de la siniestralidad en España. Y es que uno de los puntos negros más peligrosos del país se ‘esconde’ entre las carreteras alicantinas. Tal y como refleja el último informe de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), la provincia concentra el tramo de carretera con más accidentes y víctimas de la red viaria nacional.
El estudio analiza un periodo de cinco años comprendido entre 2020 y 2024. Los datos, recogidos a partir del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, apuntan a una localización muy concreta: el kilómetro cero de la autovía A-77a. El informe señala que en ese lustro se registraron 93 siniestros, con un balance de 141 víctimas entre heridos y fallecidos.
Enlace de alta carga
La cifra convierte este tramo en el más peligroso de toda la Red de Carreteras del Estado en valores absolutos. La AEA apunta como uno de los motivos a que se trata de una zona que soporta a diario una gran densidad de tráfico urbano, interurbano y de paso, con un promedio de 34.549 vehículos cada día.
Así, la organización de defensa de los conductores subraya que a esta circunstancia se suma la coexistencia de diferentes perfiles al volate, como estudiantes, trabajadores y transportistas, que, junto con un trazado con múltiples incorporaciones, incrementa “significativamente” el riesgo de accidente.
El lugar exacto se encuentra en el entorno de la conexión entre la Universidad de Alicante, el acceso a San Vicente del Raspeig y el enlace con la autovía A-7. En concreto, este tramo de poco más de 1,2 kilómetros es el situado entre las rotondas de entrada a la UA y la del Parque de Bomberos.
Aunque el índice de peligrosidad más alto del país (supera en 167 veces la media nacional) se localiza en los kilómetros 55 y 59 de la N-632, en Asturias, la A-77a lidera el ranking en número de siniestros y víctimas totales. El informe resalta que el riesgo en este caso se debe a lo que consideran como un problema “estructural” de diseño y capacidad de la vía.
Colisiones por alcance
La AEA advierte que este tramo refleja los “riesgos” de infraestructuras concebidas para un tráfico inferior al que soportan. En horas punta, al inicio y final de la jornada laboral o universitaria, el flujo se satura y las retenciones son constantes. En estas condiciones, cualquier distracción o frenazo inesperado puede provocar colisiones en cadena por alcance.
El informe sugiere medidas como mejorar la señalización, reforzar la visibilidad nocturna y rediseñar las incorporaciones más conflictivas. También propone ampliar la capacidad de los carriles en los accesos y optimizar la sincronización semafórica. A principios de 2025 se limitó la velocidad a 70km/h en el tramo y se instaló un radar para su control.