Hay pueblos en España que caben enteros en un autobús. Benillup, Famorca, Benimassot y Tollos, cuatro localidades del interior de Alicante, no llegan juntas al medio millar de habitantes. Son, en muchos sentidos, los últimos reductos de una España vaciada que lucha por no desaparecer del mapa. Y precisamente sobre ese mapa, la Generalitat Valenciana quiere trazar una nueva respuesta: una ruta cicloturista circular de 79,2 kilómetros que conecta estas cuatro poblaciones y que tendrá su estreno oficial el próximo 24 de octubre con una marcha abierta a todos los aficionados al ciclismo y al turismo activo.
Una ruta para que el territorio se vea, se pedalee y se viva
La iniciativa ha sido organizada por la Generalitat en coordinación con la Diputación de Alicante, la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, la Federación de Ciclismo de la Comunitat Valenciana y los respectivos ayuntamientos. El recorrido, ya acondicionado y señalizado, forma parte de una red de seis nuevos itinerarios creados expresamente para dotar de contenido a la Ruta 99, el proyecto turístico y cultural que desde 2022 reúne a los 24 municipios de la Comunitat Valenciana con menos de 100 habitantes.
En el marco de la lucha contra la despoblación, la Generalitat creó la Ruta 99, una iniciativa turística y cultural diseñada para dar visibilidad y dinamizar los municipios que apenas tienen habitantes. Pero visibilidad, sin motivo concreto para ir, puede quedarse en buena intención. De ahí que ahora se dé un paso más: transformar esos pueblos en destinos con una experiencia definida, una distancia medida y una bicicleta como excusa perfecta.
Los cuatro municipios alicantinos que protagonizan esta nueva ruta se ubican en la comarca del Comptat, un territorio de montaña que combina paisajes de sierra con un patrimonio histórico y gastronómico singular. Benillup se encuentra en un entorno natural en el corazón de la Vall de Travadell, entre los barrancos de Caraita y del Sofre. Benimassot, por su parte, está rodeado de montañas, riscos y balcones, y destaca por el Balcón de Serrella, punto desde el que se inician numerosas rutas de senderismo y ciclismo.
Cada visita cuenta cuando apenas hay vecinos
El planteamiento de fondo es tan sencillo como urgente: en pueblos de pocas decenas de habitantes, una visita no es un dato estadístico, es una diferencia real. Puede ser la mesa llena en el bar del pueblo un domingo, la noche extra en la única casa rural del municipio o la compra de productos locales que de otro modo no tienen salida.
"En pueblos de unas pocas decenas de habitantes, cada nueva visita cuenta y puede contribuir a sostener actividad económica y servicios" - José Antonio Redorat, director general de Administración Local de la Generalitat Valenciana
Redorat también ha subrayado que la Ruta 99 debe transformarse en algo más que una lista de lugares: quiere que sea una ruta llena de experiencias y de motivos para visitar esos pueblos, y que el cicloturismo sirva como palanca para atraer personas al territorio y convertir esas visitas en actividad para alojamientos, restauración, comercio y productores locales.
Un itinerario pensado para descubrir, no solo para pedalear
El diseño de la ruta no es casual. Los seis recorridos que componen la nueva red han sido trazados con distintos niveles de dificultad y orientados a conectar puntos de interés patrimonial, paisajístico y cultural. La Ruta 99 ofrece más de un centenar de propuestas, entre rutas senderistas y lugares de interés patrimonial, que están dinamizando la actividad turística y cultural de las localidades de menos de 100 habitantes. La incorporación del cicloturismo añade ahora una capa deportiva a ese catálogo.
El objetivo no es que el ciclista cruce el territorio de punta a punta sin mirar a los lados. La propuesta busca que el visitante conozca los pueblos, su patrimonio, sus espacios naturales y su gastronomía. Que pare, que consuma, que vuelva. La Ruta 99 se puede recorrer en coche, moto, bici o andando , pero la apuesta cicloturista introduce una dimensión nueva: la experiencia deportiva como motivación de viaje en sí misma.
Cómo apuntarse a la marcha del 24 de octubre
La jornada inaugural del 24 de octubre es abierta a cualquier persona interesada en recorrer el itinerario. El periodo de inscripción ya está activo a través de la web de la Federación de Ciclismo de la Comunitat Valenciana. La marcha propone completar los 79,2 kilómetros del recorrido circular que une Benillup, Famorca, Benimassot y Tollos, combinando deporte, naturaleza y descubrimiento del territorio.
Que una comunidad autónoma ponga en marcha rutas cicloturistas no es una novedad en sí misma. Lo que sí resulta llamativo es el enfoque: no se trata de explotar un destino ya conocido, sino de construir uno desde casi cero, con la bicicleta como herramienta de desarrollo local. Si la apuesta funciona, podría convertirse en un modelo replicable para otros municipios de la España interior que buscan razones para que alguien, por fin, decida hacer una parada.