Gatillazo en la primera mascletà del concurso oficial de Hogueras en la plaza de los Luceros. Pirotecnia Crespo, encargada de inaugurar este viernes la competición tras el disparo de exhibición de la jornada anterior, ha sido descalificada al quedarse a solo once segundos del tiempo mínimo.
La firma de Alzira ha completado un disparo de 4 minutos y 49 segundos, cuando el reglamento establece una duración mínima de cinco minutos, después de que este 2026 se haya reducidoen treinta segundos, y un máximo de siete.
Esa pequeña diferencia ha resultado suficiente para dejarla fuera de la lucha por el premio a la mejor mascletà de las Hogueras este año. El espectáculo ha detonado 150 kilos de pólvora reglamentada, y ha llegado a alcanzar un pico de 124,6 decibelios.
Sin embargo, el cronómetro ha acabado convirtiéndose en el gran protagonista de la jornada y ha truncado las opciones de Crespo en su segunda participación consecutiva en Alicante tras más de dos décadas de ausencia.
Homenaje eclipsado
La descalificación resulta especialmente amarga y dolorosa porque el disparo estaba dedicado a las Belleas del Foc de la historia. Numerosas representantes han acudido a la plaza para participar en el homenaje.
De hecho, las Belleas del Foc 2026, María Pastor y Leire Arellano, han sustituido el tradicional ‘Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà’ por un anuncio sonoro especial en honor a sus predecesoras, uno de los momentos más simbólicos y cargados de emoción de la jornada.
Tensión técnica al inicio
A nivel técnico, el espectáculo ha comenzado con diez golpes de humo y seis castillos de trueno distribuidos por el perímetro del recinto acotado. Poco después han llegado los truenos, silbatos afónicos y triples pitos que han marcado el ritmo inicial, creando una progresión sonora que ha llenado la plaza desde los primeros segundos con fuerza.

Entonces ha sido el turno de cinco retenciones con el sello característico de la casa Crespo, acompañadas de truenos laterales y relámpagos que han sorprendido a los miles de espectadores. El ritmo se ha intensificado y ha ido ganando cuerpo en una estructura pirotécnica cada vez más compacta y sostenida hasta desembocar en su fase más potente.
Un terremoto sin premio
El terremoto se ha construido mediante cuatro pasadas distribuidas en cuarenta ramales de diferentes calibres, generando una secuencia ascendente que ha envuelto por completo la plaza de los Luceros y ha preparado el terreno para el tramo final.
El cierre ha incluido veinte candelas turbo, doscientas carcasas de descargas y diez castillos de trueno de gran calibre con una duración de diez segundos. A continuación, han llegado otras doscientas carcasas de golpe que han puesto fin a una mascletà intensa, potente y poderosa.
Nada de eso, sin embargo, ha evitado la decisión del jurado. Los once segundos que han separado a Crespo del mínimo reglamentario han acabado convirtiéndose en una losa insalvable para una mascletà que, pese a su potencia y elaboración técnica, ha quedado automáticamente fuera de concurso entre la decepción del equipo pirotécnico y la sorpresa del público.