Alicante prepara un nuevo sistema para aumentar la cantidad de ropa y otros residuos textiles que se recogen de forma separada en la ciudad. El Ayuntamiento ha puesto en marcha la licitación de un contrato de cuatro años que contempla ampliar la red de contenedores y establecer incentivos vinculados al volumen de material recogido y tratado.
La capital alicantina dispone actualmente de unos 350 contenedores textiles y recoge alrededor de 1.100 toneladas al año. El nuevo contrato prevé incorporar otros 50 recipientes y fija como objetivo superar las 3.000 toneladas anuales.
No solo se puede tirar ropa que esté en buen estado
Uno de los mensajes que pretende reforzar el nuevo servicio es qué debe depositarse en estos contenedores. La recogida separada no está pensada únicamente para prendas que puedan reutilizarse, sino también para textiles deteriorados o que ya no puedan utilizarse como ropa.
“Es importante que los alicantinos sepan que deben depositar en los contenedores específicos todo el textil del que quieran deshacerse, tanto si está en buen estado como si no”,, ha explicado el concejal de Limpieza y Gestión de Residuos, Rafael Alemañ.
Una vez recogidos, los materiales pasan por un proceso de selección. La empresa encargada determina qué parte puede reutilizarse y cuál debe recibir otro tratamiento. De esta manera, el servicio busca sacar estos residuos del circuito ordinario de recogida.
El vicealcalde, Manuel Villar, ha explicado en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno que no se trata únicamente de recuperar prendas que puedan volver a utilizarse. La intención, ha señalado, es “evitar” que el textil vaya a la planta de reciclaje “porque el tratamiento en el CETRA es muy complicado y puede afectar a la maquinaria”, ha enfatizado.
Más contenedores y una recogida ligada a los resultados
La nueva licitación contempla sumar 50 contenedores a los 350 existentes en Alicante, además de desarrollar campañas específicas para informar a la población alicantina sobre el uso correcto de estos puntos de recogida.
El contrato introduce, según ha avanzado el Ayuntamiento, una parte económica variable relacionada con la cantidad de residuos textiles que se consiga recoger y tratar. Alemañ ha señalado que se incorpora “un porcentaje de incentivos” para la empresa adjudicataria.
El objetivo fijado es elevar la recogida desde las actuales 1.100 toneladas hasta superar las 3.000 toneladas cada año. Para ello, el contrato establece un importe fijo anual mínimo de 246.004,49 euros sin IVA, al que se añadirá un precio por tonelada recogida.
También se contempla un descuento mínimo por valorización de 150.000 euros anuales y una reducción de 62,50 euros por tonelada para las cantidades que superen las 1.200 toneladas y hasta las 3.000.
Un contrato reservado a empresas de carácter social
El servicio tendrá un presupuesto máximo de 1.616.106 euros durante los cuatro años de duración y estará reservado a centros especiales de empleo de iniciativa social y empresas de inserción.
Esta condición supone una primera limitación para las compañías que quieran optar al procedimiento. Villar ha confirmado que se mantiene el modelo utilizado hasta ahora, con el contrato anterior próximo a finalizar.
La recogida seguirá incluyendo tanto prendas reutilizables como textiles que ya no tengan ese uso. Posteriormente, será la empresa adjudicataria la encargada de gestionar el material y garantizar su trazabilidad, separando los productos que puedan tener una segunda utilización de aquellos destinados a reciclaje u otros procesos de valorización.