Alicante afronta uno de los episodios meteorológicos más delicados de este verano. Las temperaturas pueden alcanzar localmente los 42 o 43 grados este miércoles, en una jornada marcada además por el viento de poniente, la baja humedad y unas condiciones especialmente peligrosas para la propagación de incendios forestales.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierte de una situación "muy adversa" en la Comunitat Valenciana durante el miércoles y el jueves. El momento más complicado llegará inicialmente durante las horas centrales de la primera jornada, aunque el calor puede prolongarse hasta bien entrada la noche.
La provincia de Alicante estará bajo aviso naranja por temperaturas máximas entre las 13:00 y las 21:00 horas del miércoles. No se trata únicamente de un episodio de calor intenso. La combinación de temperaturas extremas, viento y vegetación muy seca eleva considerablemente el riesgo en buena parte del territorio.
Hasta 43 grados en Alicante: las horas en las que habrá que extremar la precaución
El miércoles se perfila como el día más caluroso de este episodio. AEMET contempla máximas que localmente podrían alcanzar los 43 grados tanto en zonas prelitorales como próximas al litoral de la Comunitat Valenciana.
En el caso de Alicante, el aviso naranja estará activo durante ocho horas, desde las 13:00 hasta las 21:00. Ese intervalo da una pista de la duración del episodio: el problema no estará concentrado únicamente alrededor de las tres o cuatro de la tarde, sino que las temperaturas excepcionalmente elevadas pueden mantenerse durante buena parte de la jornada.
El viento de poniente tendrá mucho que ver. Cuando sopla desde el interior hacia la costa valenciana, el aire puede llegar más seco y recalentado a determinadas áreas litorales y prelitorales. En situaciones especialmente adversas, esto provoca ascensos muy rápidos de las temperaturas y desplomes de la humedad relativa.
Por eso, una de las claves estará en seguir la evolución de las previsiones municipales. Los 42 o 43 grados son valores que podrían alcanzarse de manera local, no una temperatura prevista de forma uniforme para toda la provincia. La situación exacta dependerá de la zona y de cómo evolucione el poniente.
El poniente puede llevar el calor extremo hasta zonas cercanas a la costa
Uno de los aspectos más llamativos de este episodio es precisamente que el calor más extremo no tiene por qué quedarse encerrado en el interior de Alicante. La presencia del viento de poniente puede hacer que temperaturas excepcionalmente elevadas alcancen también sectores del prelitoral e incluso del litoral.
El comportamiento es muy diferente al de una jornada dominada por la brisa marítima. La entrada de aire desde el Mediterráneo suele contener las máximas cerca de la costa, aunque a cambio aumenta la humedad y puede disparar la sensación de bochorno. Con poniente, esa protección desaparece en numerosas zonas.
El aire llega desde tierra y puede calentarse todavía más durante su recorrido hacia cotas inferiores. Al mismo tiempo, la humedad relativa disminuye, creando ese ambiente extremadamente seco y caliente característico de algunos de los episodios más duros del verano valenciano.
Esto explica que localidades relativamente próximas al Mediterráneo puedan registrar temperaturas mucho más altas de lo habitual. No obstante, el comportamiento del viento puede variar considerablemente entre municipios, de modo que habrá que consultar las actualizaciones de AEMET conforme se acerque el episodio.
El peligro no termina al ponerse el sol: atención a la madrugada del jueves
Normalmente, cuando se anuncia un episodio de calor, toda la atención se concentra en la temperatura máxima. Esta vez hay otro momento que conviene vigilar: la madrugada del miércoles al jueves puede ser excepcionalmente cálida en algunos puntos.
La previsión apunta a que las máximas comenzarán a descender durante el jueves. Sin embargo, AEMET advierte de que el poniente podría persistir durante la madrugada, dificultando el descenso habitual de las temperaturas después de la puesta de sol.
Este fenómeno puede resultar especialmente incómodo en municipios donde el termómetro permanezca elevado durante muchas horas consecutivas. El organismo meteorológico señala precisamente el peligro para la salud, sobre todo en el caso de las personas más vulnerables.
Mayores, niños pequeños, personas con determinadas enfermedades y quienes trabajen o realicen esfuerzos físicos al aire libre son algunos de los colectivos que requieren especial atención durante episodios de temperaturas extremas. También resulta importante seguir las recomendaciones que emitan Emergencias y las autoridades sanitarias conforme evolucione la situación.
Riesgo extremo de incendios: la combinación que más preocupa
El termómetro no es la única razón por la que este episodio resulta especialmente delicado. AEMET advierte de índices de peligro de incendios forestales extremos, una situación favorecida por la coincidencia de varios factores.
Por un lado estarán las temperaturas, con valores que pueden alcanzar los 42 o 43 grados. A ello se sumarán el viento de poniente y una humedad muy baja. Pero existe además un tercer elemento acumulado durante las últimas semanas: los suelos y la vegetación presentan unas condiciones de sequedad extrema.
Cuando coinciden calor intenso, aire seco y viento, un incendio puede encontrar unas condiciones especialmente favorables para avanzar. El poniente no solo reseca todavía más la vegetación, sino que puede favorecer una propagación rápida de las llamas si se produce una ignición.
Por ese motivo, durante estas jornadas cobra todavía más importancia evitar cualquier comportamiento capaz de provocar un fuego y consultar las posibles restricciones de acceso o actividad en espacios naturales. Las condiciones pueden cambiar rápidamente y las medidas adoptadas por las autoridades pueden actualizarse en función del nivel de riesgo.
Alicante llega a este episodio después de un agosto fuera de lo normal
El episodio llega después de unas semanas que ya han sido excepcionalmente cálidas. Y los datos permiten ponerlo en perspectiva: la primera quincena de agosto de 2026 ha sido la más cálida registrada en la Comunitat Valenciana desde, al menos, 1950.
Según AEMET, durante esos primeros quince días del mes se registró una anomalía térmica de +2,8 grados. Es decir, las temperaturas se situaron de manera persistente muy por encima de los valores habituales para esta época del año.
El dato resulta especialmente significativo porque no responde únicamente a uno o dos días extremos. Una anomalía media tan elevada durante dos semanas refleja la persistencia del calor, uno de los factores que terminan aumentando el impacto sobre las personas y también sobre el territorio.
Aunque las temperaturas hayan descendido respecto a julio en determinados momentos, agosto no está ofreciendo una tregua real. La llegada de este nuevo episodio, con máximas potenciales de 43 grados, vuelve a colocar el calor extremo en primer plano cuando todavía quedan dos semanas para terminar el mes.
Qué se espera después del miércoles
La previsión contempla un descenso de las temperaturas máximas a partir del jueves, por lo que, con la información disponible, el miércoles debería concentrar los valores más extremos.
Eso no significa que el jueves pueda darse por terminado el episodio. La persistencia del poniente durante la madrugada puede dejar temperaturas nocturnas muy elevadas y las condiciones de sequedad del terreno no desaparecerán inmediatamente porque el termómetro baje unos grados.
Además, AEMET insiste en la necesidad de seguir las actualizaciones de los avisos meteorológicos. La intensidad del episodio, las zonas afectadas y los niveles de alerta pueden modificarse conforme los modelos meteorológicos incorporen nueva información.
Alicante llega así al miércoles ante una combinación especialmente complicada: hasta 43 grados, poniente, humedad muy baja y riesgo extremo de incendios forestales. Después de la primera quincena de agosto más cálida en la Comunitat Valenciana desde al menos 1950, la provincia afronta otra jornada en la que el calor dejará de ser simplemente una incomodidad para convertirse en un riesgo que obliga a extremar las precauciones.