Durante años, Las Harineras han sido uno de esos lugares de Alicante que parecían condenados a permanecer congelados en el tiempo. Las antiguas fábricas han convivido con el paso de las décadas sin encontrar un nuevo uso. Ahora, ese paisaje degradado en Benalúa Sur está a punto de cambiar.
El plan urbanístico que iniciará su tramitación la próxima semana, según ha avanzado el Ayuntamiento, dibuja un escenario muy distinto al actual, justo después de que los vecinos y vecinas de la zona denunciaran la presencia de ocupas en el interior del recinto abandonado.
El proyecto, que modifica el original de 2003, plantea una gran plaza pública, nuevas viviendas, hoteles, restaurantes, espacios para empresas, aparcamiento subterráneo y una torre como referencia del skyline de Alicante, conectando el pasado industrial con una imagen más moderna y abierta.
Una gran plaza donde volverán a latir Las Harineras de Alicante
El corazón de la transformación será una gran plaza pública que articulará todo el desarrollo urbanístico. El nuevo espacio se levantará alrededor de los edificios históricos de las antiguas harineras, que dejarán de ser un elemento aislado para convertirse en el centro de la vida del barrio.

La plaza incorporará zonas verdes, áreas de estancia y un aparcamiento subterráneo que permitirá liberar superficie para los peatones. La intención es crear un lugar pensado para caminar, sentarse, celebrar actividades y favorecer la convivencia en una de las zonas con mayor potencial de crecimiento de Alicante.
También cambiará completamente la forma de recorrer este entorno. El proyecto prevé accesos peatonales desde todos los frentes y recorridos accesibles mediante rampas suaves, eliminando las barreras que durante años han dificultado la conexión entre los distintos niveles del terreno.
A todo ello se suma la conservación de los elementos más representativos del antiguo complejo industrial. Las características chimeneas cerámicas y las fachadas con valor patrimonial seguirán formando parte del paisaje urbano, integradas ahora en un espacio completamente renovado que combinará memoria histórica y arquitectura contemporánea.
Una torre que cambiará el horizonte de Alicante
Si hay un elemento llamado a convertirse en la imagen del proyecto, ese será la futura torre. El edificio concentrará buena parte de la edificabilidad prevista y modificará la silueta de la ciudad, especialmente para quienes accedan a Alicante desde la entrada sur.

Su construcción permitirá liberar más espacio para plazas y zonas públicas, evitando grandes bloques continuos y apostando por una ordenación más abierta. La idea es crear un perfil urbano reconocible sin renunciar a la amplitud de los espacios exteriores.
Pero el nuevo barrio no estará formado únicamente por viviendas. El planeamiento contempla hoteles, restaurantes, oficinas, centros de convenciones, espacios para eventos, actividades culturales, empresas tecnológicas e iniciativas vinculadas a la innovación y el emprendimiento. El objetivo es que la zona mantenga actividad durante todo el día y no se convierta en un barrio exclusivamente residencial.
Un proyecto olvidado que vuelve a despertar
La transformación de Las Harineras llevaba más de veinte años sobre la mesa. El planeamiento original nunca llegó a materializarse y el complejo industrial continuó deteriorándose mientras el resto de la ciudad evolucionaba a su alrededor.
La nueva propuesta mantiene la protección de los edificios históricos, pero cambia el enfoque para dar mucho más protagonismo al espacio público. El resultado busca crear un barrio donde patrimonio, arquitectura contemporánea y actividad económica convivan en un mismo entorno, sin perder la identidad industrial que caracteriza este rincón de Benalúa.

Todavía quedan pasos administrativos antes de que las obras puedan comenzar, ya que el documento iniciará ahora su periodo de información pública y podrá incorporar ajustes durante su tramitación. Sin embargo, el proyecto supone el mayor avance registrado en décadas para un ámbito que llevaba demasiado tiempo esperando una oportunidad.
Si el calendario previsto sigue su curso, Alicante comenzará a recuperar uno de sus espacios industriales más emblemáticos. Un lugar que pasará de ser un símbolo del pasado a convertirse en una nueva puerta de entrada a la ciudad y en uno de los escenarios urbanos más reconocibles de los próximos años.