Un debut con sello propio: las cargas aéreas de Pibierzo sorprenden y sacuden Alicante

La pirotecnia se estrena en el concurso oficial de las Hogueras en Luceros con un choque explosivo entre la pólvora leonesa y el alma alicantina

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El humo de una mascletà en Luceros
El humo de una mascletà en Luceros
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La plaza de los Luceros ha vivido este lunes una de esas mascletàs que siguen dando que hablar mucho después del último trueno. Pibierzo ha cruzado el umbral de la icónica escultura con una propuesta poco habitual en el concurso oficial de Hogueras: la fuerza de la pólvora leonesa y el pulso de la tradición alicantina condensado en un mismo disparo.

El resultado ha sido un cruce de estilos que ha convertido la cuarta jornada del certamen, y el debut de la firma del Bierzo en Alicante, en un punto de encuentro entre dos formas de entender los espectáculos pirotécnicos. 

El estreno ha llegado con cifras contundentes: 5 minutos y 41 segundos de disparo, 137 kilos de pólvora consumidos y un pico de 126,8 decibelios. Pero más allá de los números, lo que ha dominado la plaza ha sido la sensación de viaje entre territorios. De León a Alicante sin moverse del suelo, con una mascletà que ha ido cambiando de acento sin perder el compás de Luceros.

El norte toma altura en Luceros

El arranque ha mirado claramente al norte. La parte aérea ha abierto con repeticiones de trueno en escala y escalera, una especie de firma reconocible de Pibierzo, acompañada de silbatos, roncadoras y torbellinos que han ido llenando el cielo de golpes secos y ritmos irregulares.

Aplausos de los componentes de Pirotecnia Pibierzo tras la mascletà en Luceros
Aplausos de los componentes de Pirotecnia Pibierzo tras la mascletà en Luceros

Las serpentinas con trueno han añadido un punto más de nervio a un inicio que ha ido creciendo en intensidad, como si la mascletà necesitara encontrar su propio equilibrio entre lo aprendido en el norte y lo que exige la plaza de Luceros.

Ese primer bloque ha cerrado con varias apoteosis de truenos que han dejado el aire cargado de humo, preparando el terreno para un giro más reconocible para el público alicantino.

Luceros reconoce su propio pulso terrestre

El tramo terrestre ha bajado a tierra firme con un lenguaje más cercano a las Hogueras de Alicante. Cinco retenciones potentes han marcado el ritmo, apoyadas en acompañamientos aéreos que mantenían vivo ese diálogo entre estilos sin romper la estructura clásica del concurso.

A partir de ahí, el disparo ha crecido hacia un doble terremoto, terrestre y aéreo, que ha buscado precisamente ese punto de encuentro entre dos formas de hacer mascletàs. Un golpe sostenido, seco, pensado para ocupar toda la plaza sin dejar espacios vacíos.

El final ha llegado con golpes mecanizados y un cierre hermético de truenos, como si Pibierzo quisiera sellar su debut dejando claro que su paso por Luceros no ha sido una visita puntual, sino una carta de presentación con acento propio y ecos de ambos lados del mapa nacional.

De hecho, Pibierzo tendrá el honor, y la responsabilidad de disparar la emblemática Palmera de la noche de San Juan desde el Castillo de Santa Bárbara, y el viernes 26 de junio participa en el concurso de castillo de fuegos artificiales en la playa del Postiguet.