De los castillos de arena a las flores silvestres. Alicante se distingue por sus extensas y kilométricas playas, y también por sus amplias vistas al Mediterráneo. Este paisaje define la esencia de la capital de la Costa Blanca. Sin embargo, ese escenario tan reconocible ha experimentado una transformación notable en uno de sus arenales más ‘salvajes’.
Las lluvias registradas durante el último mes han alterado por completo la fisonomía de la playa de San Gabriel. El arenal más reciente en incorporarse al listado de playas urbanas de Alicante da la bienvenida a la primavera convertido en un manto verde y florido hasta casi la misma orilla.
Tal y como ha informado el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante a partir de los registros obtenidos en las estaciones de la Associació Valenciana de Meteorología (Avamet), durante el mes de marzo las precipitaciones acumularon cerca de 90 litros por metro cuadrado.
Un litoral insólito
El resultado de ese volumen de agua ha sido una estampa poco habitual en el litoral alicantino. La arena de San Gabriel ha aparecido cubierta de vegetación. El propio Laboratorio ha difundido imágenes del fenómeno en redes sociales, donde subraya su “carácter excepcional” en la capital, aunque ya se repitió también el pasado mes de enero.
El organismo universitario explica que estos episodios se producen tras lluvias abundantes en zonas próximas a desembocaduras de barrancos y ramblas. En este caso, la cercanía del barranco de las Ovejas ha favorecido la acumulación de agua y nutrientes, propiciando un crecimiento vegetal sobre la playa, que esta época del año llega acompañado de flores.
De hecho, el centro climatológico de la UA señala que los alrededores del Palmeral también están “exuberantes” por el notable aumento de la vegetación tras las lluvias, que han favorecido un desarrollo inusual de este espectacular manto verde, que han transformado el aspecto habitual de la zona en plena Semana Santa.
Integración inacabada
La playa de San Gabriel fue reconocida oficialmente como urbana tras una sentencia del Tribunal Superior de Justicia, a raíz de una demanda impulsada por los vecinos del barrio. Desde 2024, el Ayuntamiento de Alicante asumió la gestión del espacio y la dotación de los servicios básicos, al igual que en el resto de arenales de la ciudad como Urbanova o El Postiguet.
Actualmente, la playa cuenta con pasarelas de acceso y servicio de socorrismo durante la temporada alta (entre junio y octubre). Sin embargo, los usuarios habituales siguen señalando la ausencia de infraestructuras consideradas “esenciales”, como lavapiés o una limpieza más frecuente.
En paralelo, el Laboratorio de Climatología reclama un mayor mantenimiento del entorno y una solución definitiva a los vertidos que afectan a la zona. “De ser así, estaría aún mucho más bonita”, apuntan desde el organismo universitario, en referencia a un espacio que, pese a su singularidad, sigue pendiente de una integración plena en la red de playas alicantinas.