Las obras de la futura estación central del TRAM en Alicante han entrado en una etapa clave con el inicio de la excavación del túnel que conectará este nuevo nodo intermodal junto a Renfe con el pasillo ya construido en la avenida de la Estación. Este paso resulta fundamental para unir bajo tierra dos puntos que hasta ahora permanecían desconectados.
Así, la intervención permitirá cerrar la histórica brecha hasta Luceros, integrando en un único espacio la red de Cercanías, Alta Velocidad, tranvía y autobuses. Aunque se trata de un tramo de apenas 72 metros, su ejecución es decisiva para garantizar la continuidad del trazado subterráneo bajo la avenida de Salamanca y completar el sistema intermodal previsto.
Los trabajos se llevarán a cabo durante tres o cuatro meses, condicionado por la dureza del terreno. Para minimizar el impacto en la superficie, se utilizará la técnica de ‘cut and cover’, colocando primero pilotes en el arco superior que sustentan el terreno antes de excavar. Además, sensores sismográficos vigilarán continuamente posibles vibraciones para evitar riesgos.
Una estación en dos niveles
Una vez ejecutado este entronque esencial llegará el turno de la Estación Central, que se perfila como una infraestructura clave para articular la intermodalidad del transporte metropolitano y de larga distancia. El diseño está pensado para optimizar los flujos de pasajeros y facilitar la conexión directa con la estación de tren.
El proyecto se está desarrollando de forma soterrada junto al flanco sur de la actual terminal ferroviaria de Alicante, en el espacio del párking de Adif, y ocupará una superficie total de 12.000 metros cuadrados.
La instalación se organizará en dos niveles claramente diferenciados que facilitarán la distribución de los viajeros. En la planta superior se ubicará el vestíbulo, concebido como un espacio amplio y diáfano donde se concentrarán los accesos, tornos de control y los puntos de información.
Desde este punto arrancan varios núcleos de comunicación vertical, con ascensores y escaleras mecánicas dispuestas en paralelo a las escaleras fijas centrales, que canalizan a los usuarios del TRAM hacia los andenes.
El nivel inferior albergará la zona de circulación de tranvías. El esquema prevé cuatro vías paralelas con dos andenes centrales, lo que permitirá que los convoyes operen en ambos lados de cada plataforma.
Esta disposición, aseguran los técnicos, permitirá gestionar de forma eficiente las líneas metropolitanas del TRAM (San Vicente, Playa de San Juan y El Campello), así como los servicios que conectan con Benidorm y la comarca de la Marina Alta. El diseño busca optimizar los flujos de entrada y salida, reduciendo tiempos de espera y mejorando la experiencia.
Arquitectura moderna y conexiones urbanas
En cuanto al aspecto arquitectónico, el interior destaca por su carácter funcional y contemporáneo, con líneas limpias y modernas. Las imágenes del proyecto muestran andenes flanqueados por amplias plataformas con un mobiliario mínimo y bancos integrados similares a la estación de Luceros.
Los pilares estructurales en forma de “V” se distribuyen a lo largo del espacio, liberando la zona central y reforzando la sensación de amplitud. Además, el techo incorpora aperturas circulares que podrían actuar como entradas de luz o elementos técnicos, contribuyendo a una iluminación uniforme y agradable.
Además, el proyecto contempla varios accesos exteriores distribuidos estratégicamente. Así, se definen salidas peatonales hacia la avenida de Salamanca y la calle Luis Sánchez Octavio de Toledo, la conexión con el nuevo aparcamiento subterráneo y el enlace directo con la plaza hacia estación de Adif.
Aparcamiento y autobuses integrados
Por otro lado, el proyecto de la Intermodal contempla que el aparcamiento definitivo sea subterráneo y quede completamente integrado en el conjunto de la estación. Esta solución libera la superficie, donde se plantea un entorno más accesible y agradable para el peatón, con un acceso al recinto conectado a un paseo urbano sin presencia de tráfico.
Este planteamiento, estrechamente vinculado al futuro Parque Central que el ministro Óscar Puente desgranó el pasado lunes, permitirá a los usuarios acceder directamente al TRAM sin barreras ni cruces de calzada, reforzando un sistema de intercambio “rápido y cómodo” entre los distintos modos de transporte.
En paralelo, la estación de autobuses abandonará su actual ubicación provisional en los terrenos portuarios, a los que se trasladó hace más de una década tras dejar la antigua terminal de la plaza Séneca.
La nueva estación se integrará en el conjunto intermodal del Parque Central mediante un diseño aún por concretar, que prevé dos pabellones conectados por una pasarela elevada. De este modo, los viajeros podrán realizar los transbordos entre autobús, tren y TRAM sin necesidad de salir al exterior.