Susto tremendo en la mañana de este martes en Alicante. Una inspección rutinaria ha detectado una fisura de grandes dimensiones en una de las ramas principales del emblemático ficus centenario situado junto a la entrada del túnel del ascensor del Castillo de Santa Bárbara.
La grieta, de más de dos metros de longitud, ha hecho saltar todas las alarmas del servicio de Parque y Jardines por el riesgo de rotura en un punto muy transitado. De hecho, los trabajos han obligado a reorganizar el tráfico en el entorno del Raval Roig.
Para garantizar la seguridad, la Policía Local ha cortado el acceso desde el Paseíto Ramiro y ha cerrado temporalmente el carril derecho de la avenida Juan Bautista Lafora mientras se desarrollaban las labores de poda y saneamiento.
La carrera contrarreloj para asegurar el árbol
La prioridad era descargar de peso la enorme rama afectada para evitar que terminara cediendo. Para conseguirlo, los operarios de Brota Alicante y STV Gestión, concesionaria del servicio, han retirado parte del ramaje y han aligerado el peso que soportaba la zona donde ha aparecido la grieta.

La intervención ha requerido el uso de una grúa con cesta elevadora, desde la que se han realizado los trabajos sobre uno de los brazos principales del ficus. Se trata de la parte más delicada del árbol, ya que sostiene varias ramas de gran tamaño.
El objetivo, señalan fuentes municipales, no era realizar una poda más agresiva, sino preservar el ejemplar centenario y reducir “al máximo” el riesgo de desprendimientos en una zona por la que cada día pasan numerosos peatones y vehículos.
El calor y el estrés hídrico, entre las posibles causas de la grieta
El concejal de Parques y Jardines, Rafael Alemañ, ha destacado que la fisura ha sido localizada durante las revisiones periódicas que los equipos de mantenimiento realizan sobre el arbolado monumental de la ciudad.

Esa vigilancia, ha enfatizado Alemañ, ha permitido intervenir "de forma inmediata” antes de que se produjera una rotura que habría tenido, según ha calificado, unas "consecuencias imprevisibles".
El edil ha recalcado que este tipo de incidencias se pueden producir “desafortunadamente” en árboles de gran porte como los ficus debido al estrés hídrico provocado por las altas temperaturas del verano. Por ello, estos ejemplares son objeto de inspecciones y podas preventivas para reducir el peso de las ramas y disminuir el riesgo de caídas.