La Nit de la Cremà vuelve a poner el broche final a las Hogueras de Alicante en la medianoche del 24 al 25 de junio. Como manda la tradición, la monumental Palmera desde la cumbre del Castillo de Santa Bárbara iluminará el cielo de la ciudad apenas a las 00:00h, dibujando una espectacular cascada de luz visible desde numerosos puntos de Alicante.
Ese instante marca el comienzo de una de las noches más emocionantes y simbólicas de las fiestas, cuando los monumentos dejan de ser obras de arte para convertirse en ceniza. Tras cinco días presidiendo plazas, calles y barrios, las hogueras afrontan entonces su destino final. La ciudad pasa de la contemplación al ritual del fuego en cuestión de minutos.
La música, la pólvora y las emociones contenidas toman el relevo mientras miles de personas se congregan junto a los monumentos para asistir a sus últimos instantes. Sin embargo, la Cremà no se produce de forma simultánea, sino siguiendo un complejo operativo coordinado entre Bomberos y Policia que establece tres turnos horarios para garantizar la seguridad.
Las primeras hogueras en arder
El primer tramo horario es el más simbólico de toda la noche. Una vez iniciada la cremà de la Hoguera Oficial de la plaza del Ayuntamiento, el fuego comienza a extenderse por distintos puntos de Alicante en una secuencia prácticamente ininterrumpida que se prolonga hasta la 4:30 horas de la madrugada para despedirse de las 184 hogueras de este 2026.

Entre las comisiones que inauguran la noche destacan Baver-Els Antigons, Diputació-Renfe y Sagrada Familia, cuyos monumentos serán los primeros en desaparecer entre las llamas. Junto a ellas, en el primer tramo (hasta la 1:30h) también arden las obras de arte efímero de categoría Especial de Sèneca-Autobusos, Port d'Alacant y Polígono de San Blas.
La quema continúa en el Mercado Central, Hernán Cortés o Parque Plaza Galicia (Primera), además de hogueras de segunda categoría como Óscar Esplá, José Ángel Guirao, Parque de las Avenidas y Ciudad de Asís. La secuencia sigue en Avenida de Lóring-Estació y Florida Sur (Tercera).
En los primeros compases de la madrugada, el fuego avanza en hogueras de Cuarta categoría en Barrio Obrero, Bulevar del Pla-Garbinet y Rabasa Polígono Industrial. Los equipos de bomberos también estarán listos en comisiones de Quinta y Sexta: Mercado Babel, Pla del Bon Repós-La Goteta, Nou Alacant, Remigio Soler y Polígono de Babel-Bernardo Pérez Sales.
Las últimas llamas de una noche interminable
Tras el arranque, la Cremà continúa a un ritmo frenético entre la 1:30h y las 4:30 horas, donde se concentran el resto de los monumentos en dos grandes bloques horarios.
En el tramo intermedio, hasta las 3:00h, arden 35 hogueras. Destacan comisiones como Florida-Portazgo, que lo hace en torno a la 1:00 por su condición de ganadora, además de Calvo Sotelo, Carolinas Altas y La Ceràmica. También desaparecen monumentos como Benalúa, Princesa Mercedes, San Blas, San Fernando, Santa Isabel, Altozano o Pla Hospital.

El último tramo, entre las 3:00h y las 4:30 horas, concentra 34 hogueras más que cierran la noche. En esta fase arden monumentos como Alfonso el Sabio, Explanada, Rambla o Francisco Albert, junto a otros como Don Bosco, San Antón Alto, José María Py o Sant Blai La Torreta.
También se incluyen barrios y zonas como Campoamor, Virgen del Remedio, Pío XII, Tómbola, Nou Babel, Santo Domingo - Plaza Tomás Valcárcel, La Marina, Alacant Golf, Barrio José Antonio o Carrer Sant Vicent, que ponen fin a la Cremà entre humo, brasas y una ciudad que empieza a recuperar el silencio (y la normalidad) tras una semana intensa.
Lágrimas, fuego y tradición
La cremà es el momento de mayor carga emocional para festeros y festeras. Las belleas, los foguerers y los vecinos se reúnen alrededor de los monumentos en sus últimos instantes, contemplando cómo un año entero de trabajo y esfuerzo empieza a deshacerse lentamente entre fuego, humo y pólvora.
Entre aplausos, lágrimas contenidas y el sonido de los pasodobles que acompañan la escena, las primeras llamas avanzan con fuerza sobre unas obras de arte efímero concebidas precisamente para eso: ser admiradas y comentadas y desaparecer después para mantener viva una tradición que cada año renueva el ciclo festivo de Alicante.