Terreno agreste, remontes, cubetas de agua y antiguos caminos. El oeste de Alicante se prepara para cambiar su paisaje. Las Lagunas de Rabasa, que durante décadas han permanecido casi invisibles para la mayoría de la ciudad, se convertirán en un parque de dimensiones históricas que reunirá naturaleza, senderos y espacios de observación en un área de 152 hectáreas.
El megaproyecto que ha avanzado el Ayuntamiento dibuja un colosal pulmón verde periurbano que unirá barrios, conservará las lagunas actuales y ordenará su entorno inmediato con áreas de descanso, miradores y equipamientos vinculados a la educación ambiental y la observación de fauna. Un proyecto que se une al del Parque Central, todavía sin presentar.
La propuesta, con una superficie mayor a la de todos los parques existentes en Alicante en estos momentos, se integra en el Plan General Estructural (PGE). El Ayuntamiento ultima el borrador de este documento que define y regula el desarrollo social y económico de la ciudad, así como la dotación de infraestructuras y espacios libres para los próximos 20 años.
Restauración ambiental y control hídrico
La actuación desgranada por el consistorio contempla la conservación y restauración de las cubetas existentes en todo el entramado, así como la revegetación del ámbito con especies autóctonas adaptadas a las condiciones del terreno. El objetivo es reforzar los valores ecológicos del espacio y estabilizar su estructura natural, aseguran fuentes municipales.
Entre las intervenciones previstas figura la implantación de sistemas de captación de aguas de escorrentía y drenaje urbano. Estas infraestructuras permitirán canalizar y almacenar parte del agua de lluvia procedente de áreas urbanizadas próximas, integrándola en el funcionamiento natural del parque.
El diseño incorpora este sistema como elemento de regulación frente a episodios de lluvias intensas y como mecanismo para reducir el arrastre de contaminantes hacia el litoral.
El ámbito incluirá también la recuperación ambiental de zonas degradadas y la delimitación de áreas de especial sensibilidad, donde se priorizará la protección de hábitats y la conservación de especies asociadas a entornos húmedos.
Red de senderos y equipamientos
El futuro parque integrará una red de itinerarios peatonales y ciclistas que recorrerán el perímetro de las lagunas y conectarán distintos puntos de interés. Estos recorridos incorporarán señalización interpretativa sobre los valores naturales, geológicos y paisajísticos del espacio.
El plan prevé la instalación de un centro de interpretación ambiental, concebido como punto de referencia para actividades educativas y divulgativas. A ello se sumarán observatorios de fauna situados en enclaves estratégicos, desde los que se podrá contemplar la lámina de agua y las áreas de vegetación sin interferir en los ecosistemas.
Las zonas de estancia se distribuirán en distintos puntos del parque, con áreas acondicionadas para el descanso y la permanencia. El diseño contempla el uso de materiales sostenibles y criterios de integración paisajística en mobiliario y señalética.
En paralelo, se plantea el desarrollo de programas de educación ambiental y participación ciudadana en colaboración con asociaciones y centros educativos, vinculados al conocimiento del entorno y a la conservación de sus valores naturales.
Conexión con los barrios y corredor verde
El proyecto incorpora la integración del parque en la estructura urbana mediante ejes verdes que lo enlazarán con otros espacios libres del municipio. Entre las conexiones previstas figura la articulación con el futuro Parque Central, configurando un corredor verde transversal que atravesará la ciudad.
Las sendas ciclistas y peatonales enlazarán el nuevo parque con los barrios de San Blas, Rabasa, Tómbola y Ciudad Jardín. El diseño establece criterios de permeabilidad física, visual y ecológica en los desarrollos colindantes, con el fin de evitar barreras y facilitar la continuidad del espacio libre.
Además, se prevén franjas de transición paisajística entre el parque y las áreas residenciales o productivas próximas, mediante alineaciones de arbolado y elementos vegetales que suavicen el contacto entre usos.