La plaza de los Luceros ha despedido este miércoles el 37º Concurso de Mascletàs de las Hogueras de Alicante con un disparo intenso, progresivo y cargado de potencia firmado por Pirotecnia Alto Palancia (Piroalpa). La empresa castellonense, con sede en Altura, ha sido la encargada de cerrar el certamen en el día grande de San Juan, a horas de la Cremà.
La propuesta ha ido creciendo en ritmo y contundencia hasta desembocar en un final explosivo que ha desatado la ovación del público. El espectáculo ha resonado durante 6 minutos y 25 segundos, siendo la más larga este 2026, y ha empleado 150 kilos de materia reglamentada.
Además, ha sido una de las más potentes desde que el pasado jueves un disparo de exhibición abrió los espectáculos en la emblemática escultura alicantina, alcanzando una intensidad sonora de 126,3 decibelios.
De la traca valenciana al terremoto
La mascletà ha arrancado siguiendo el esquema más tradicional, con una traca valenciana que ha servido como carta de presentación antes de dar paso a las primeras fases aéreas. Durante los primeros compases, los efectos se han incrementando de forma gradual en ritmo y duración, combinando distintos elementos sonoros que han mantenido la atención del público.

Las cuatro secciones aéreas iniciales han marcado una evolución continua del disparo. Cada una de ellas ha añadido intensidad respecto a la anterior hasta desembocar en una potente volcanada de truenos que ha cambiado por completo el escenario y ha abierto la puerta a la parte terrestre del último espectáculo en la plaza de los Luceros hasta 2027.
A partir de ese momento, la mascletà ha ganado profundidad y contundencia. Las retenciones terrestres se han sucedido en cinco fases, acompañadas por silbatos, serpentinas y truenos de aviso que han reforzado la sensación de ‘in crescendo’. El sonido se apoderaba de toda la plaza mientras las vibraciones se hacían cada vez más perceptibles.
Un final de máxima intensidad
Uno de los momentos más esperados ha llegado con el terremoto, una secuencia de aproximadamente 1.600 metros distribuida en cinco fases de distintos calibres. La combinación de ritmos y potencias ha generado una respuesta inmediata entre el público, que ha seguido cada detonación con un entusiasmo que ha explotado de júbilo al finalizar.

Superado el terremoto, Piroalpa reservaba todavía la parte más espectacular de su propuesta. El bombardeo aéreo ha tomado el relevo con una sucesión de efectos que han cubierto el cielo sobre la plaza prepararon el camino para el desenlace definitivo.
El cierre ha llegado con un triple final compuesto por baterías de trueno y digitales que han elevado la intensidad sonora hasta sus niveles más altos. Dos golpes finales de trueno han puesto punto final al disparo y han provocado una larga ovación de los asistentes, que han respondido con aplausos y vítores al último estruendo de las Hogueras de 2026.