Unas vacaciones familiares que se han convertido en toda una pesadilla. La ilicitana Susi Amorós viajó a Kuwait a finales de febrero con la intención de visitar a unos allegados que residen en el país del Golfo Pérsico antes de pasar unos días en Dubái y regresar a España. Sin embargo, su vuelo de vuelta, previsto para el pasado domingo 1 de marzo, nunca despegó.
Ahora se encuentra atrapada en medio de un conflicto que no esperaba y sin soluciones seguras para volver a casa tras el estallido de la guerra en Oriente Medio entre Israel (y Estados Unidos) e Irán, que se ha expandido por toda la zona con bombardeos cruzados y un peligro latente.
A su lado está Bea Alcalá, otra ilicitana refugiada en la misma vivienda que Amorós en Kuwait. Ambas coinciden en que la única opción que les han ofrecido para salir del país es cruzar el desierto con sus hijos, un trayecto de 1.500 kilómetros que consideran extremadamente peligroso. “Nos piden poner en riesgo a los niños. Eso es una barbaridad”, denuncia Susi.
Una travesía imposible
El miedo y la incertidumbre pesan tanto como el calor del desierto que les proponen atravesar. Bea explica que incluso si aceptaran la alternativa del autobús que les dejaría en Jeddah, en la costa oeste de Arabia Saudí, no hay garantías de vuelo y podrían pasar días atrapados sin ninguna protección.
“El Ministerio nos ponía a disposición un autobús pagado por ellos, pero cualquier plan es inseguro. Cruzar el desierto ya es peligroso, y ahora, con la guerra, es un riesgo que no podemos asumir”, afirma.

Susi relata con cierta incredulidad la respuesta que recibió de la embajada: “Nos dijeron que tendríamos que salir del país por nuestros propios medios, atravesando el desierto con todos los riesgos que eso implica. Incluso nos advirtieron que, si algo llegara a ocurrir, la repatriación de los cuerpos sería responsabilidad de nuestras familias”.
El impacto emocional de la situación es evidente. “Mientras pueda mantener a mis hijos protegidos, lo haré. No voy a exponerlos a milicias ni a saqueos”, dice Bea con voz entrecortada. “Aquí nos sentimos más cuidadas por el gobierno de Kuwait que por España, y eso no puede ser normal”, continúa.
El Ministerio de Asuntos Exteriores destaca la complejidad de la situación, ya que los espacios aéreos de los países de Oriente Medio se encuentran prácticamente cerrados en su totalidad. El departamento fletó en el día de ayer el primer vuelo desde Omán para repatriar a ciudadanos españoles atrapados por el conflicto y trabajan en seguir buscando una solución para aquellas personas que continúan en la zona y quieren regresar.
Una veintena de ilicitanos atrapados
No son las únicas voces nacidas en Elche que se encuentran atrapadas en Oriente Medio. Tal y como ha detallado el Ayuntamiento, cinco ilicitanos permanecen en la ciudad de Doha (Qatar), uno en Bahréin, tres en Abu Dabi y nueve en Kuwait, incluyendo tres menores de 6, 7 y 17 años.

El alcalde Pablo Ruz asegura que están haciendo todo lo posible para garantizar el regreso de los 22 afectados. “Hemos intensificado los contactos con las embajadas españolas y con la comisión creada por el Ministerio, pero las opciones que plantean, concretamente al grupo de ilicitanos en Kuwait, no son viables”, asegura el primer edil.
Ruz ha insistido que ha solicitado al Ministerio de Asuntos Exteriores una alternativa “real, eficaz y segura” para garantizar el regreso de todos ellos en medio de un conflicto armado. “Lo único que queremos es que vuelvan a casa cuanto antes y hasta que no lo hagan las 22 personas afectadas no vamos a parar”, ha concluido.
Las razones del conflicto
El incremento de las tensiones comenzó el pasado fin de semana tras los ataques aéreos por parte de Estados Unidos e Israel contra instalaciones militares estratégicas (y también civiles) en diferentes puntos de Irán, acabando con la vida, entre otros, del Ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de la Revolución Islámica desde su ascenso al poder en 1989.
En respuesta, Teherán ha movilizado sus fuerzas armadas y lanzado misiles de represalia en bases estadounidenses de países fronterizos. Además, también ha dirigido drones hacia infraestructuras energéticas y barcos petroleros en el estrecho de Ormuz, la ruta marítima por la que transita aproximadamente el 20 % del crudo mundial.
Este bloqueo ha provocado tensiones adicionales en la navegación comercial y ha elevado la incertidumbre en los mercados energéticos globales, al tiempo que se ha generado una situación de inestabilidad y riesgo para la aviación y la población civil.