Lejos de los museos y las salas de exposiciones tradicionales, existe un lugar en la provincia de Alicante en el que cada verano decenas de obras de arte toman las calles y convierten un simple paseo en una experiencia diferente.
Balcones, fachadas y estrechas callejuelas pasan a formar parte de una galería al aire libre que cambia la forma de recorrer uno de los cascos históricos con más encanto del Mediterráneo. Una singular propuesta cultural y de ocio que invita a caminar sin prisas, levantar la vista y descubrir cómo un lienzo puede aparecer en el lugar más inesperado.
Ese escenario vuelve a encontrarse este verano en Altea, donde una nueva edición de Balconades ya luce en el corazón del municipio con 55 creaciones artísticas. La muestra, que podrá visitarse hasta el 26 de agosto, vuelve a convertir uno de los pueblos más impresionantes de Alicante en un recorrido donde el patrimonio y el arte se dan la mano.
Donde cada balcón cuenta una historia diferente
Las piezas conviven con el día a día de Altea: vecinos que se asoman a sus ventanas, comercios que multiplican su actividad estos meses y turistas que inmortalizan cada detalle de la localidad en sus grandes miradores y calles empedradas.

Ese es precisamente uno de los grandes atractivos de Balconades. No hace falta comprar una entrada ni seguir un recorrido cerrado. Basta con dejarse llevar por el centro histórico para encontrarse con lienzos de estilos muy distintos, creados por artistas de diferentes procedencias que llenan de color uno de los rincones más fotografiados de la Costa Blanca.
Quienes ya conozcan Altea tienen un motivo para volver, ya que la luz cambia la percepción de las obras a lo largo del día y el ambiente del casco antiguo ofrece una experiencia distinta entre la mañana, el atardecer o las noches de verano. Encontrarse con las 55 creaciones es casi un juego. Algunas aparecen en las calles más transitadas, otras obligan a perderse por callejones.
Más de 25 años convirtiendo las calles en una galería de arte
La idea comenzó hace más de un cuarto de siglo como una iniciativa para sacar el arte de los espacios convencionales y se ha convertido en una de las citas más esperadas del verano en Altea. Son los propios vecinos quienes ceden sus balcones para que los lienzos formen parte del paisaje urbano.

De hecho, tras el éxito del proyecto otros municipios también acogen posteriormente esta exposición itinerante, prolongando el recorrido de las obras varios meses.
Tras despedirse de Altea el próximo 26 de agosto, Balconades viajará a L'Alfàs del Pi en septiembre, continuará en Agost durante octubre, hará parada en Benimantell en noviembre y concluirá su itinerario en Oliva, en la provincia de València, entre diciembre y enero.
Mientras tanto, el casco antiguo de Altea vuelve a convertirse en uno de esos lugares donde basta con levantar la mirada para descubrir que el arte también puede colgar de un balcón y convertir un paseo en un recuerdo mágico del verano.