La futura concesión del autobús metropolitano de Alicante encara ya su fase definitiva. La Generalitat Valenciana ultima los ajustes técnicos de los recorridos y el pliego de condiciones que regulará el servicio en la próxima década.
El nuevo contrato busca cerrar definitivamente la situación transitoria sostenida durante los últimos años mediante prórrogas de emergencia tras la caducidad de la antigua concesión. Así, la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación trabaja con el objetivo de sacar a concurso la nueva licitación CV-207 antes de finalizar este 2026.
El documento contempla una duración inicial de diez años y un presupuesto público estimado cercano a los 70 millones de euros. La Generalitat aportará en torno a 6,9 millones anuales, mientras que el resto de la financiación, hasta completar los 18,5 millones de coste por año, procederá de los ingresos tarifarios previstos a partir de la demanda calculada.
La estimación incluida en los documentos técnicos de la administración autonómica señala un volumen superior a los diez millones de viajeros anuales, una cifra que servirá de referencia para las empresas interesadas en optar a la concesión.
Nuevos recorridos y conexiones
Entre las principales novedades del proyecto destaca la reorganización completa de las líneas metropolitanas. El nuevo esquema TAM prevé catorce recorridos para conectar Alicante con los municipios de Sant Joan d’Alacant, Mutxamel, El Campello, San Vicente del Raspeig, Agost, Busot y Aigües mediante un sistema rediseñado de frecuencias y trayectos.
La incorporación de Agost, Busot y Aigües constituye una de las modificaciones más relevantes planteadas por la Conselleria. El documento justifica su inclusión por las relaciones de movilidad existentes entre estas localidades y Alicante, así como por los desplazamientos habituales con municipios próximos del área metropolitana.
El nuevo modelo también plantea líneas directas con menos paradas intermedias para reducir los tiempos de viaje entre Alicante y Mutxamel o Sant Joan (actual línea 23), y San Vicente (línea 24). Asimismo, se reforzará la conexión con el aeropuerto y se habilitarán trayectos directos sin transbordos hacia la Universitat d’Alacant y los hospitales.
“Tenemos una importantísima demanda de transporte público y debemos ser capaces de atenderla”, señaló el conseller Vicente Martínez Mus durante la presentación de la propuesta en Alicante a finales del mes de marzo. El titular de transportes también enfatizó que el objetivo “prioritario” es que “la gente use más el autobús con una mejor oferta”.
El comité rechaza el rediseño
El proyecto ha despertado un fuerte rechazo entre los representantes de los trabajadores de Automóviles La Alcoyana, actual concesionaria del servicio. El comité de empresa traslada su “enorme preocupación” tras analizar “en profundidad” el nuevo pliego y sostiene que las modificaciones planteadas supondrán “un deterioro de la red metropolitana”.
El secretario del comité, Paco Gallego, considera que el nuevo diseño representa un “grave retroceso” tanto para los usuarios como para la plantilla. “Lejos de reforzar la movilidad metropolitana, el pliego recorta autobuses, reduce expediciones, elimina servicios esenciales y aumenta los tiempos de espera”, afirma el representante sindical.
Según denuncia el comité, algunas de las líneas con mayor volumen de viajeros (23, 24 y C-6) perderán vehículos respecto al servicio actual. De hecho, advierte de que la conexión con el aeropuerto, ya masificada por la ausencia del tren, pasará de cinco autobuses y servicio nocturno a operar únicamente con cuatro unidades en la futura concesión.
Gallego asegura que esa reducción resulta “incomprensible” ante el incremento continuado del tráfico aéreo registrado en el aeropuerto Alicante-Elche. “La empresa ya tiene enormes dificultades para reforzar esta línea, totalmente desbordada”, asegura el secretario del comité de empresa.
Cambios en las líneas 23 y 24
Los representantes sindicales también cuestionan la división prevista en las líneas 23 y 24 entre servicios directos y convencionales. A su juicio, el nuevo esquema recupera un modelo interurbano “antiguo” que provocará diferencias entre usuarios porque las líneas más rápidas de Mutxamel y San Vicente a Alicante dejarán de prestar servicio en determinados puntos.
El comité señala que algunas paradas que actualmente cuentan con autobuses cada siete u ocho minutos podrían pasar a frecuencias de 15 minutos en días laborables. En franjas horarias concretas, los tiempos de espera alcanzarían media hora y los domingos podrían llegar incluso a 50 minutos.
Las críticas alcanzan, de igual manera, a una conexión considerada estratégica dentro del área metropolitana. Según el comité, las rutas directas de la futura línea 3 (actual 23) dejarán fuera la parada en el Hospital de Sant Joan. A su vez, los trayectos iniciales y finales de las líneas 23 y 24 tampoco se dentendrían en puntos "fundamentales".
Sin nuevo convenio colectivo
A las objeciones sobre la licitción se suma el conflicto laboral abierto entre trabajadores y empresa. El comité denuncia que el convenio colectivo permanece "bloqueado" desde hace más de un año y acusa a la dirección de La Alcoyana de "negarse a negociar" mejoras "reales" para la plantilla.
“La empresa mantiene posturas añejas y alejadas de la realidad actual del transporte público, priorizando únicamente aumentar beneficios y hacer negocio a costa de los derechos de los trabajadores”, asegura el comité en un comunicado en el que también arremete contra el envejecimiento de la flota y el aumento constante de la presión laboral diaria.
Ante esta situación, los representantes sindicales advierten ya de la convocatoria de movilizaciones y futuras jornadas de huelga si no se producen avances. El comité asegura que existe una “falta absoluta de respuestas” tanto por parte de la empresa como de la administración autonómica, aunque por ahora no se han concretado fechas.