Las obras de las nuevas piscinas municipales de San Vicente del Raspeig han vuelto a activarse tras años de retrasos, anuncios fallidos y paralizaciones. La maquinaria trabaja ya en el recinto del Centro del Agua, donde el proyecto aspira, esta vez, a encarar su fase definitiva.
El compljo arrastra un largo historial de demoras desde la pasada legislatura, cuando quedó inconcluso pese a haber sido presentado como una actuación clave. Problemas administrativos, ajustes técnicos y cambios en la planificación han ido aplazando una infraestructura reclamada de forma constante por los vecinos y vecinas de la localidad sanvicentera.
Un proyecto marcado por los retrasos
Durante este tiempo, el espacio ha permanecido a medio construir, con estructuras sin finalizar y zonas inutilizadas que evidenciaban la falta de avances. La ausencia de actividad prolongada alimentó el escepticismo de la ciudadanía, especialmente entre los usuarios habituales de las instalaciones deportivas que han visto limitado el uso de los equipamientos existentes.
Distintos intentos por reactivar las obras quedaron en anuncios sin continuidad, lo que consolidó la percepción de un proyecto encallado. La intervención actual supone un nuevo intento por desbloquear definitivamente una actuación que ha acumulado años de espera y que ahora vuelve a situarse entre las prioridades municipales.
La reactivación ha comenzado con la demolición de elementos anteriores que no encajaban en el diseño actualizado. Esta fase permitirá adecuar el terreno antes de iniciar las cimentaciones, paso previo a levantar la estructura definitiva y los distintos vasos que conformarán el futuro complejo acuático.
Así será el nuevo Centro del Agua
El proyecto contempla la construcción de cuatro nuevas piscinas que se sumarán a la ya existente, completando así el Centro del Agua. La principal será cubierta y estará destinada tanto a entrenamientos como a competiciones, con dimensiones adaptadas a los estándares deportivos reglamentarios.
El complejo incluirá además dos piscinas de menor tamaño enfocadas a usos terapéuticos, rehabilitación y enseñanza. A estas se añadirá una piscina exterior concebida para actividades recreativas y didácticas, ampliando la oferta para distintos perfiles de usuarios y edades.
La actuación se desarrollará en dos fases diferenciadas. La primera, centrada en la construcción de las nuevas instalaciones, tiene un plazo estimado de trece meses. Posteriormente, se abordará la mejora del entorno de la piscina actual, con una duración prevista de otros ocho meses adicionales.