El Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA) ha incorporado a su exposición la fotografía “Madre de Srebrenica”, de Almin Zrno, en colaboración con el Ars Aevi, Museum of Contemporary Art de Sarajevo, en el marco de un proyecto internacional vinculado al recuerdo del genocidio de la ciudad de Srebrenica durante la guerra de los Balcanes.
La imagen se exhibe junto al óleo 'Montserrat criant n.º 2', de Julio González, en un diálogo artístico sobre el dolor, la guerra y la memoria.
La exposición ha coincidido con la visita al museo del miembro de la Presidencia de Bosnia y Herzegovina, Zeljko Komsic, y de la embajadora en España, Vesna Andree Zaimovic, que han sido recibidos por la concejala de Cultura, Nayma Beldjilali, el edil de Presidencia, Antonio Peral, y la conservadora del MACA, Rosa Castells.
También ha asistido el director de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, adonde después se ha trasladado la comitiva bosnia para conmemorar en un acto institucional el genocidio.
Una imagen para el Día Internacional de Recuerdo de Srebrenica
La muestra se enmarca en la iniciativa que el Museum of Contemporary Art Ars Aevi de Sarajevo ha impulsado en torno al 11 de julio, fecha declarada por la Asamblea General de Naciones Unidas como Día Internacional de Recuerdo del Genocidio de Srebrenica mediante la resolución 78/282, adoptada el 23 de mayo de 2024.

El proyecto invita cada año a galerías y museos de todo el mundo a participar con el objetivo de preservar la memoria, generar conciencia y combatir la negación de la tragedia ocurrida en 1995 en esa ciudad bosnia.
La fotografía de Almin Zrno, tomada en 2001, ha sido descrita como una obra de gran fuerza simbólica que condensa el silencio, el duelo y la dignidad. También se presenta como un testimonio de horrores que exceden el lenguaje y como un símbolo del dolor, en línea con la intención del proyecto de situar el arte al servicio de la memoria colectiva.
El diálogo con la obra de Julio González
Rosa Castells ha explicado que la fotografía permanecerá expuesta hasta finales de mes junto a Montserrat criant n.º 2, pintado por Julio González entre 1936 y 1940 para representar “el dolor universal en la figura de una madre ante la guerra”.
La conservadora ha señalado que ambas imágenes comparten una misma fuerza expresiva al representar casi a la misma mujer: una madre universal con un pañuelo anudado bajo la barbilla, la boca abierta o cerrada en un grito sordo, los ojos cerrados y el rostro marcado por profundas arrugas.
En palabras de Castells, “el grito no se oye, pero se intuye con claridad”. La conservadora ha añadido que las dos obras han sido concebidas en un contexto de guerra, aunque con varias décadas de diferencia, y que ese cruce permite entender el arte no solo como una vía de disfrute estético, sino también como testimonio y como acto de resistencia frente al olvido.
La concejala de Cultura y el edil de Presidencia han coincidido en señalar que “el arte es una herramienta muy potente para despertar conciencias y evitar que tragedias como la de Srebrenica se repitan”.