Las calles de los barrios de Alicante han vivido esta Navidad más movimiento de lo habitual. Las luces y las actividades festivas han estado acopañadas de una mayor presencia de vecinos y visitantes que han vuelto a comprar en el comercio de proximidad. Así lo refleja el balance ofrecido por el Ayuntamiento, junto a los comerciantes, de la campaña navideña.
En gran parte, este crecimiento es gracias a las jornadas de dinamización comercial organizadas durante estas pasadas fechas, que han logrado incrementar un 10% la afluencia de personas respecto al año anterior y han generado un aumento de las ventas que, según el sector, ronda el 5%.
Más público en mercados y mercadillos
El balance es especialmente significativo en mercados municipales y mercadillos, donde la combinación de actividades, animación y eventos pensados para todos los públicos ha conseguido atraer a nuevos clientes y reforzar la fidelidad de los habituales. En total, más de 5.000 personas participaron en alguna de las acciones programadas durante las Navidad.

La concejala de Comercio, Lidia López, subraya que “las dinamizaciones comerciales están demostrando que funcionan, porque acercan el comercio a la gente, generan actividad en la calle y tienen un impacto real en las ventas”. A su juicio, la clave está en “salir al barrio, mostrarse y ofrecer propuestas atractivas que inviten a quedarse y consumir”.
Durante todo el año
El plan de dinamización comercial por parte del Ayuntamiento se desarrolla a lo largo de todo el año y cuenta con una inversión cercana a los 400.000 euros. Incluye campañas temáticas, eventos en la vía pública y acciones específicas en fechas señaladas, como Navidad, San Valentín o el Día del Padre.
Durante las fiestas navideñas, estas iniciativas se han visto reforzadas por otros elementos como la iluminación especial, el Belén Gigante o la programación cultural y familiar. Otro de los factores que ha contribuido al buen resultado ha sido la implicación directa de las asociaciones de comerciantes, que han participado activamente en el diseño y organización de las jornadas.
“Sin su colaboración sería imposible llegar a tantos barrios y adaptarse a las necesidades de cada zona”, apuntan desde el sector. El resultado de este modelo, según coinciden comerciantes y organizadores, va más allá de las cifras. Las jornadas han servido para dinamizar la vida de los barrios, recuperar el uso del espacio público y reforzar el vínculo entre vecinos y comercio.