Nueva oleada de tormentas en la provincia de Alicante. Tras el primer capítulo la semana pasada, y un impás con temperaturas propias del verano, la inestabilidad regresa a la cuenca mediterránea con una vaguada de aire frío en altura. La previsión contempla chubascos localmente intensos, tormentas, posibilidad de granizo y fuertes rachas de viento.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha elevado a nivel naranja la alerta por lluvias durante la madrugada y la mañana de este jueves 17 de septiembre en las comarcas del litoral norte y litoral sur. El nivel de riesgo bajará a amarillo a partir de las 15:00 horas, mientras que las zonas del interior mantendrán la alerta amarilla durante todo el episodio.
Hasta 100 litros por metro cuadrado
Tal y como recoge el mapa de alerta de AEMET, el nivel naranja en la provincia de Alicante estará vigente entre las 3:00h y las 15:00 horas en las comarcas del litoral norte, que incluyen el Comtat y la Marina Alta, y en las del litoral sur, con la Marina Baixa, l'Alacantí, el Baix Vinalopó y la Vega Baja.
16/09 11:24 AVISOS HOY Y MAÑANA | Comunitat Valenciana: lluvias y tormentas. Nivel máximo de aviso: naranja. Actualizaciones en https://t.co/R3Fs2JzKgr https://t.co/RRD6ne6n43
— AEMET Comunitat Valenciana (@AEMET_CValencia) September 16, 2026
A partir de las 15:00 horas, el nivel de riesgo descenderá a amarillo. El cambio no significa que desaparezca la inestabilidad, sino que se espera una menor intensidad de los fenómenos adversos durante la segunda mitad del día.
En estas zonas, la AEMET contempla lluvias capaces de descargar hasta 40 litros por metro cuadrado en apenas una hora. Además, los acumulados pueden alcanzar los 100 l/m2 en un intervalo de dos o tres horas, especialmente si las tormentas se mantienen estáticas en un mismo punto.
En el interior provincial, el Alto Vinalopó, Medio Vinalopó y l'Alcoià permanecerán en aviso amarillo durante todo el episodio. En este caso, la AEMET prevé acumulaciones de hasta 30 litros por metro cuadrado en una hora. Los expertos insisten que las precipitaciones pueden concentrarse en periodos muy cortos y provocar acumulaciones rápidas de agua.
Tormentas, granizo y riesgo de crecidas
La lluvia no será el único fenómeno a tener en cuenta. Las tormentas pueden ir acompañadas de granizo de menos de dos centímetros y fuertes rachas de viento, especialmente en aquellos puntos donde se desarrollen los núcleos convectivos de mayor intensidad.

El Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA) explica que la vaguada se situará sobre el este peninsular entre la tarde del miércoles y el jueves. Esta configuración coincidirá con la llegada de vientos marítimos y con un Mediterráneo “muy cálido”.
La combinación de estos factores puede alimentar la inestabilidad y favorecer la aparición de chubascos intensos. Eso sí, las precipitaciones serán irregulares, con diferencias importantes incluso entre localidades muy cercanas. En una misma comarca, señalan, puede llover con fuerza en un punto concreto y registrarse cantidades mucho menores a pocos kilómetros.
Una pequeña gota fría puede reforzar la inestabilidad
En paralelo, las últimas actualizaciones de los modelos meteorológicos también muestran una pequeña depresión en altura, conocida como gota fría, dentro de la propia vaguada. Su presencia puede contribuir a que la inestabilidad aumente en determinadas áreas del este peninsular y Baleares.
Aun así, la incertidumbre sigue siendo muy alta. La trayectoria de esta bolsa de aire frío será importante para determinar dónde se concentra la mayor parte de la lluvia, que en estos momentos apunta a que se concentra en el mar. Un desplazamiento relativamente pequeño puede cambiar la distribución de las precipitaciones y dificulta una predicción precisa.
Por ese motivo, el episodio tendrá un comportamiento muy desigual. El Laboratorio de Climatología subraya que la intensidad dependerá de la evolución de cada tormenta. No obstante, advierte de posibles crecidas súbitas en barrancos. Los cauces pueden aumentar rápidamente su caudal, incluso aunque no esté lloviendo y la tormenta se encuentre a cierta distancia.