Comprar una casa en Alicante parece, para muchos, una misión imposible. En ciudades como Alicante, Benidorm, Xàbia, Calpe o Altea, el precio de la vivienda no deja de subir y encontrar un inmueble asequible resulta cada vez más complicado. Sin embargo, basta con alejarse unos kilómetros del litoral para descubrir una realidad muy distinta.
En varios municipios del interior de la provincia todavía existen viviendas por menos de 100.000 euros. No se trata de oportunidades aisladas, sino de un mercado que sigue ofreciendo casas de pueblo, pisos amplios e incluso viviendas con patio o terreno por un precio que hace apenas unos años parecía habitual y que hoy sorprende a muchos compradores.
Los pueblos donde todavía quedan casas por menos de 100.000 euros
Las mejores oportunidades se concentran en el interior de Alicante, donde la menor presión turística mantiene los precios mucho más contenidos que en la costa.
Entre los municipios donde es habitual encontrar viviendas por debajo de los 100.000 euros destacan Beneixama, Biar, Salinas, La Romana, Algueña, Hondón de los Frailes, Hondón de las Nieves, Planes, Benilloba, Alcoleja, Castell de Castells, Tàrbena, Quatretondeta, Tollos o Almudaina.
En muchos casos se trata de casas tradicionales con varias plantas, viviendas con patio, inmuebles para reformar o pisos de segunda mano con superficies superiores a las que pueden encontrarse por el mismo precio en las grandes ciudades.
¿Por qué son tan baratas?
La diferencia de precio tiene una explicación sencilla. Estos municipios cuentan con una demanda mucho menor que la costa, donde el turismo residencial y la compra de vivienda por parte de extranjeros han disparado el mercado durante los últimos años.
Mientras en algunas localidades costeras el metro cuadrado supera ya los 4.000 euros, en buena parte del interior los precios siguen siendo varias veces inferiores, lo que permite acceder a viviendas completas por menos de lo que cuesta la entrada de un piso en las zonas más demandadas.
Además, muchos de estos pueblos ofrecen todos los servicios básicos, buena conexión por carretera y una calidad de vida que cada vez atrae a más personas que teletrabajan o buscan un entorno tranquilo.
Pego, una de las alternativas que más interés despierta
Uno de los casos más llamativos es Pego. Situado entre las provincias de Alicante y Valencia y a pocos minutos del mar, el municipio mantiene unos precios muy inferiores a los de otras localidades cercanas. Aunque el precio medio ya ronda los 110.000 euros, todavía es posible encontrar numerosos pisos y casas de pueblo por debajo de los 100.000 euros, especialmente en el mercado de segunda mano.
Su ubicación, la amplia oferta de servicios y la cercanía tanto a la costa como a espacios naturales hacen que cada vez más compradores lo tengan en el radar.
Una oportunidad que podría durar poco
Los expertos llevan tiempo advirtiendo de que el mercado inmobiliario continúa al alza y que cada vez quedan menos municipios realmente asequibles. Precisamente por eso, muchas personas han comenzado a ampliar su búsqueda hacia el interior de Alicante, donde todavía existen viviendas que permiten convertirse en propietario sin asumir hipotecas muy elevadas.
Aunque la oferta no es tan amplia como hace unos años, estos pueblos demuestran que el sueño de comprar una casa en la provincia de Alicante sigue siendo posible para quienes están dispuestos a mirar más allá de las zonas más turísticas. Hoy, mientras la costa continúa batiendo récords de precio, el interior mantiene oportunidades que hace solo unos años pasaban desapercibidas y que ahora despiertan un creciente interés entre quienes buscan una vivienda asequible.