El conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, ha defendido este enfoque durante una conferencia impartida en el Colegio Notarial de Valencia, donde ha subrayado la importancia de la anticipación para hacer frente a unos riesgos que, según ha señalado, son cambiantes. Bajo el título De la reacción a la anticipación: el sistema valenciano de emergencias, ha abogado por una gestión integral de las emergencias que refuerce la preparación ciudadana y fortalezca la cultura de la prevención.
En su intervención, Valderrama ha remarcado el papel central que debe ocupar la ciudadanía en el modelo de protección civil y ha sostenido que la acción pública ha de ser permanente. “Las personas son el centro de nuestra responsabilidad”, ha indicado, al tiempo que ha planteado la necesidad de orientar las prioridades de gobiernos y administraciones a partir de una pregunta que, según ha expuesto, debe guiar la materia de emergencias: “qué podemos hacer hoy para evitar que mañana sea demasiado tarde”.
La prevención como acción pública permanente
El conseller ha explicado que la respuesta a esa pregunta pasa por la capacidad de anticiparse mediante el conocimiento, la prevención, la formación y la planificación. Según ha detallado, una emergencia no comienza necesariamente cuando suenan las alarmas, porque el riesgo también puede estar en un barrio expuesto a una inundación, en una vivienda en el monte, en un edificio vulnerable ante un terremoto, en un servicio que depende de un único suministro o en una persona que no puede comprender o cumplir una recomendación oficial.
En ese marco, ha destacado que la concienciación no debe ser una actuación puntual que se intensifica tras una catástrofe, sino una constante de la acción pública, y ha añadido que esa labor debe garantizar además la accesibilidad de las medidas de autoprotección. A este respecto, ha advertido de que no basta con emitir una alerta si solo la entienden quienes ya conocen el sistema, ni con comunicar una evacuación si una persona no dispone de transporte, ni con señalar un punto de encuentro si no es accesible.
“No podemos considerar eficaz una alerta que solo entienden quienes ya conocen el sistema; no basta con comunicar una evacuación si una persona no dispone de transporte; no basta con indicar un punto de encuentro si no es accesible: hay que reducir la distancia entre una instrucción formalmente correcta y una conducta realmente posible”, ha enfatizado.
Gestión integral del riesgo y preparación ante escenarios cambiantes
Valderrama ha precisado también que la autoprotección complementa la acción pública, pero no la sustituye. Sobre esa base, ha incidido en la relevancia de una gestión integral del riesgo que actúe antes, durante y después de una emergencia, y que sea capaz de conectar la planificación con la capacidad operativa, la información con la toma de decisiones, la formación con la preparación real y la inversión pública con las necesidades presentes y futuras.
Además, ha insistido en que el sistema de emergencias debe estar preparado para escenarios cambiantes derivados de condiciones meteorológicas extraordinarias y debe anticiparse a ellos con conocimiento, planificación, tecnología y coordinación. En ese sentido, ha advertido de que “una organización que solo se especializara en el último episodio sufrido llegaría tarde al siguiente”, una idea con la que ha querido reforzar la necesidad de aprender de la experiencia sin limitarse a reaccionar a ella.
La conferencia ha sido organizada por el Colegio Notarial de Valencia en colaboración con la Cátedra de Derecho Notarial 'Rafael Gómez-Ferrer' de la Universidad Católica de València.