El aeropuerto de Alicante prepara su gran transformación: así será la ampliación para llegar a 26 millones de pasajeros

Aena adjudica por 15,6 millones de euros el diseño de una actuación que ampliará la terminal, incorporará un nuevo dique de embarque y permitirá al aeropuerto afrontar el fuerte crecimiento de viajeros de los últimos años

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Vista aérea del aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández
Vista aérea del aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández
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El Aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández se prepara para uno de los mayores cambios de su historia reciente. El crecimiento constante del número de viajeros ha llevado a Aena a avanzar en una ampliación que modificará de manera importante la actual terminal y permitirá elevar la capacidad de las instalaciones hasta, al menos, 26 millones de pasajeros al año.

El primer gran paso ya está dado. Aena ha adjudicado por 15,6 millones de euros, impuestos incluidos, la redacción de los proyectos que definirán esta transformación. El contrato ha recaído en la UTE formada por Sener Mobility, Cemosa y Fairbanks Arquitectos, que dispondrá de un plazo global de cinco años para desarrollar progresivamente los trabajos previstos.

No se trata simplemente de ganar unos metros dentro de la terminal actual. La actuación contempla una reorganización de espacios mucho más profunda, incluida la demolición de instalaciones existentes, la creación de un nuevo dique de embarque y nuevos servicios para los pasajeros.

La ampliación llega, además, en un momento especialmente significativo. El aeropuerto alicantino continúa batiendo cifras de tráfico y solo entre enero y julio de 2026 recibió 12.402.145 pasajeros, un 9,6% más que durante el mismo periodo del año anterior.

Una nueva terminal en forma de 'L' y un nuevo dique de embarque

Uno de los cambios más visibles estará en la propia configuración de la terminal. Los proyectos deberán desarrollar una ampliación en forma de 'L', ocupando parte de los terrenos donde actualmente se encuentran la antigua terminal y las instalaciones destinadas a Aviación General. Esos edificios serán demolidos para liberar el espacio necesario.

La actuación permitirá ampliar aproximadamente un 30% la superficie destinada al embarque, según los detalles conocidos del proyecto. En esa nueva zona aparecerá uno de los elementos fundamentales de la transformación: un nuevo dique de embarque.

El objetivo es conseguir una terminal preparada para absorber un volumen de viajeros considerablemente mayor y facilitar la operativa de las compañías. El crecimiento no solo implica recibir a más personas; también supone gestionar más vuelos, equipajes, controles de documentación y movimientos dentro de unas instalaciones que viven momentos de enorme intensidad durante los meses de verano.

La evolución de 2026 permite entender la dimensión del reto. En julio pasaron por el aeropuerto 2.341.007 viajeros, un 11,1% más que en julio de 2025, mientras que durante ese mes se gestionaron 14.281 movimientos de aeronaves. El crecimiento acumulado de las operaciones entre enero y julio alcanzó el 9,9%.

El aeropuerto de Alicante quiere poder recibir 26 millones de viajeros al año

La cifra que ayuda a comprender la magnitud de la ampliación son esos 26 millones de pasajeros anuales que las futuras instalaciones deberán estar preparadas para atender como mínimo. Es un salto considerable respecto a la situación actual y responde a una tendencia que lleva años colocando al aeropuerto entre las principales puertas de entrada internacionales de España.

En 2025, el Aeropuerto de Alicante-Elche cerró el ejercicio rozando los 20 millones de pasajeros, su máximo histórico. Ahora, lejos de frenarse, el tráfico continúa aumentando durante 2026.

El componente internacional resulta decisivo. De los más de 2,34 millones de pasajeros contabilizados en julio, 2.088.344 correspondieron al mercado internacional, que creció un 11,6% respecto al mismo mes del año anterior. Es decir, prácticamente nueve de cada diez viajeros comerciales de ese mes estuvieron vinculados al tráfico con otros países.

Esa dependencia del exterior explica también algunas de las actuaciones previstas. La ampliación incorporará un nuevo puesto de control fronterizo para pasajeros de vuelos no Schengen, algo especialmente relevante para las conexiones con Reino Unido, uno de los mercados fundamentales para el turismo de Alicante y la Costa Blanca.

Más tiendas, restauración y una nueva sala VIP

La transformación no afectará únicamente a puertas de embarque y controles. El proyecto también contempla ampliar y reorganizar servicios que cualquier viajero reconoce nada más atravesar la zona de seguridad.

En las nuevas instalaciones habrá espacios comerciales y de restauración, además de una nueva sala VIP. La ampliación permitirá, por tanto, aumentar la capacidad aeroportuaria y al mismo tiempo reorganizar la experiencia del pasajero durante las horas que pasa en la terminal.

Es un aspecto importante en un aeropuerto con una enorme presencia de viajeros internacionales. Reino Unido sigue ocupando un papel protagonista, pero el mapa de conexiones de Alicante se ha ido diversificando. Los datos de mayo, por ejemplo, situaban a Reino Unido a la cabeza con alrededor de 692.000 pasajeros, seguido de Países Bajos y Alemania, con unos 125.000 cada uno, y Polonia, con alrededor de 115.000.

La ampliación busca precisamente anticiparse a esa evolución. Si el tráfico continúa creciendo durante los próximos años, disponer de más espacio para embarque, controles y servicios dejará de ser únicamente una cuestión de comodidad para convertirse en una necesidad para mantener la fluidez de las operaciones.

La ampliación del aeropuerto de Alicante no significa que vaya a construirse una segunda pista

La transformación vuelve a poner sobre la mesa un debate que lleva tiempo acompañando al crecimiento del aeropuerto: la posibilidad de construir una segunda pista. Sin embargo, esa infraestructura no forma parte de la actuación que acaba de avanzar.

La planificación de Aena se centra en aumentar la capacidad mediante la ampliación de la terminal y otras mejoras operativas. El Gobierno central ha venido descartando por el momento la necesidad de una segunda pista, al considerar que las instalaciones existentes pueden absorber el crecimiento previsto con las actuaciones programadas.

La cuestión sigue generando debate político. Precisamente este viernes 21 de agosto, el PP en Les Corts ha considerado "insuficiente" la ampliación prevista y ha vuelto a reclamar tanto una segunda pista como una conexión ferroviaria directa con el aeropuerto. Se trata, en este caso, de una posición política frente al planteamiento técnico y de inversión actualmente previsto.

La discusión probablemente continuará a medida que aumente el tráfico. Cuanto más se acerque el aeropuerto a sus límites operativos, mayor será la presión para decidir qué infraestructuras necesitará Alicante a largo plazo.

Una inversión que va mucho más allá de ampliar el edificio

La nueva terminal forma parte de una planificación de mayor alcance. Según la información conocida sobre el proyecto, Aena prevé alrededor de 1.154 millones de euros de inversión en el aeropuerto dentro del marco del DORA III, correspondiente al periodo 2027-2031.

Ese planteamiento incluye actuaciones relacionadas con los accesos, los aparcamientos y la operatividad aeroportuaria. Por tanto, el cambio que se prepara no debe entenderse únicamente como una ampliación física de la zona donde esperan los pasajeros.

El reto está directamente relacionado con las cifras que ya registra Alicante. Durante los primeros siete meses de 2026, además de superar los 12,4 millones de pasajeros, el aeropuerto gestionó 78.259 movimientos, un incremento del 9,9% respecto al mismo periodo de 2025.

Son datos que explican por qué la ampliación ha pasado de ser una posibilidad futura a convertirse en uno de los principales proyectos de infraestructuras de la provincia. La Costa Blanca depende en buena medida de sus conexiones aéreas para sostener su actividad turística y residencial internacional, de modo que cualquier cambio en la capacidad del aeropuerto tiene consecuencias que van mucho más allá de sus pistas y terminales.

El gran cambio no será inmediato

Aunque la adjudicación supone un avance importante, los viajeros no verán una nueva terminal de un día para otro. Lo que se ha adjudicado ahora es la redacción de los proyectos que deberán definir técnicamente las diferentes actuaciones.

La UTE adjudicataria dispone de un plazo global de cinco años para desarrollar esos trabajos de manera progresiva. Después, las diferentes intervenciones deberán seguir sus correspondientes procedimientos administrativos, licitaciones y fases de construcción.

Por eso conviene diferenciar entre el diseño que ahora comienza a concretarse y la ejecución física de las obras. Los 15,6 millones anunciados corresponden al contrato de redacción de los proyectos, no al coste total de construir toda la ampliación.

Lo que sí queda cada vez más claro es hacia dónde se dirige el Aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández. Después de rozar los 20 millones de viajeros en 2025 y continuar creciendo con fuerza durante 2026, la infraestructura se prepara para una escala diferente. Una terminal más grande, un nuevo dique de embarque, más capacidad para vuelos internacionales y nuevos espacios para pasajeros dibujan el aeropuerto que Alicante necesitará durante la próxima década. Y con el tráfico todavía al alza, el debate sobre hasta dónde deberá crecer probablemente no ha hecho más que empezar.