El verde llegará a cada rincón de Alicante en los próximos años. La ciudad creará hasta seis nuevos parques de gran tamaño, que sumarán un total de 349 hectáreas. Así lo define el futuro Plan General Estructural (PGE), que pretende triplicar la infraestructura natural con corredores verdes que recorrerán barrios y zonas urbanas para transformar el paisaje alicantino.
Entre los proyectos incluidos en el PGE, que todavía está en fase de tramitación y abrirá en marzo un proceso de participación con exposiciones y debates públicos, destacan dos enormes espacios: el Parque Periurbano de las Lagunas de Rabasa, con 152,39 hectáreas, y el Parque Agrario de la Huerta, con otras 123,18 hectáreas en la zona de la Albufereta.
El concejal de Urbanismo, Antonio Peral, señala que la estrategia busca “ampliar y mejorar las zonas verdes y el patrimonio natural de Alicante”. En este sentido, los nuevos parques se diseñan como “espacios abiertos” que conectan barrios, fomentan recorridos peatonales y ofrecen una infraestructura adaptada a la gestión ambiental con sistemas de control de escorrentías e inundaciones.
Seis parques que redefinirán el mapa urbano
Los parques planificados incluyen además de los colosos Lagunas de Rabasa y Huerta de Alicante, Lomas del Garbinet (35,74 hectáreas), Lomas de Pino Ruaya (28,52 hectáreas), Cerro de las Balsas (5,87 hectáreas) y Parque Central (3,53 hectáreas). La suma de todas estas superficies permitirá que Alicante pase de 139,53 hectáreas de zonas verdes de red primaria a 488,76 hectáreas.

El PGE establece que cada nuevo parque se integre con los barrios a una distancia máxima de 1.200 metros, garantizando acceso desde cualquier vivienda. Las áreas verdes de red primaria se diseñan para ofrecer recorridos continuos, movilidad no motorizada y espacios abiertos capaces de absorber CO2, mejorar la calidad del aire y generar zonas de descanso y recreación en el entorno urbano.
Las nuevas áreas verdes incluirán también senderos peatonales, zonas de juegos y espacios para actividades culturales o educativas. El objetivo es que los parques funcionen como elementos de cohesión urbana, conectando barrios con espacios abiertos que antes estaban aislados y fomentando el uso público constante en todas las franjas de la ciudad.
Diques frente a inundaciones
Lagunas de Rabasa y Huerta de Alicante se apoyan en los barrancos de las Ovejas y Lloixa, convirtiéndose en infraestructura clave para la gestión del agua de lluvia. Se prevé la instalación de diques, conductos e interceptores que permitirán retener, acumular y desviar escorrentías, reduciendo riesgos de inundaciones y protegiendo el litoral de contaminantes arrastrados por lluvias.

Los parques también actuarán como soporte paisajístico, respetando laderas, áreas agrícolas y espacios naturales colindantes. La Huerta de Alicante mantiene su actividad agrícola dentro del parque estructural, integrando funciones recreativas, educativas y ambientales. Según Peral, estos espacios funcionarán como “pulmones urbanos y elementos de resiliencia frente a fenómenos climáticos”, ofreciendo áreas de cohesión social y conectividad.
Los seis parques estarán distribuidos estratégicamente para cubrir distintos barrios y favorecer la movilidad sostenible. Su planificación incluye la creación de corredores verdes que unirán los nuevos espacios con los ya existentes, promoviendo rutas seguras para peatones y ciclistas y garantizando que la naturaleza se integre de manera uniforme en el entorno urbano.
