Alicante presume de playas kilométricas de arena fina y horizontes abiertos al Mediterráneo. Ese característico paisaje de la capital de la Costa Blanca forma parte de la identidad de la ciudad. Pero este invierno, la imagen habitual ha cambiado de forma llamativa en uno de sus arenales más jóvenes.
Las intensas lluvias registradas durante las últimas semanas han transformado por completo la playa de San Gabriel. El episodio más significativo se produjo el día de Navidad, cuando en la ciudad se rozaron los 40 litros por metro cuadrado, una cifra récord para esa jornada.
En el conjunto del mes de diciembre, las precipitaciones superaron los 90 litros, según ha detallado el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante replicando los datos recogidos en las estaciones de medición de la Associació Valenciana de Meteorología (Avamet).
Un manto verde junto al mar
El resultado de ese volumen de agua ha sido una estampa poco habitual en el litoral alicantino. La arena de San Gabriel ha aparecido este mes de enero cubierta por un manto verde de vegetación que se extiende hasta la orilla. El propio Laboratorio de Climatología ha difundido imágenes del fenómeno en redes sociales, donde subraya su “carácter excepcional” en la capital.
Desde el centro universitario explican que este tipo de episodios “suele producirse tras lluvias abundantes”, especialmente en zonas próximas a desembocaduras de barrancos. En este caso, la cercanía del barranco de las Ovejas ha favorecido la acumulación de agua y nutrientes, propiciando el crecimiento vegetal sobre la playa.
“Aunque visualmente sorprendente, se trata de un proceso natural asociado a periodos húmedos intensos como ha sido el mes de diciembre”, señalan los investigadores del laboratorio climático de la UA.
Una playa urbana con carencias
La playa de San Gabriel fue reconocida oficialmente como urbana tras una sentencia del Tribunal Superior de Justicia, a raíz de una demanda impulsada por los vecinos del barrio. Desde 2024, el Ayuntamiento de Alicante asumió la gestión del espacio y la dotación de los servicios básicos, al igual que en el resto de arenales de la ciudad como Urbanova o El Postiguet.
Actualmente, la playa cuenta con pasarelas de acceso y servicio de socorrismo durante la temporada alta (entre junio y octubre). Sin embargo, los usuarios habituales siguen señalando la ausencia de infraestructuras consideradas “esenciales”, como lavapiés o una limpieza más frecuente.
En paralelo, el Laboratorio de Climatología reclama al consistorio un mayor mantenimiento del entorno y una solución definitiva a los vertidos que afectan a la zona. “De ser así, estaría aún mucho más bonita”, apuntan desde el organismo universitario, en referencia a un espacio que, pese a su singularidad, sigue pendiente de una integración plena en la red de playas de la ciudad.