Las Hogueras de Alicante empiezan a dibujar un escenario diferente para 2027 con un cambio de modelo. El Ayuntamiento quiere que el ocio contribuya a financiar la Fiesta y prepara una modificación que afecta a la distribución de los racós y a la manera en la que se afrontan algunos de sus principales gastos.
El objetivo pasa por ordenar una actividad que durante los días grandes transforma por completo la ciudad, pero también por buscar nuevas fórmulas que permitan asumir parte de los costes de las celebraciones sin cargar todo el esfuerzo económico sobre las arcas municipales.
Así, el modelo aprobado por la Junta de Gobierno plantea una reorganización de los espacios vinculados al ocio festero y abre la puerta a que una parte de los recursos generados durante las Hogueras revierta en la propia Fiesta y contribuya a su financiación.
La nueva fórmula con la que Alicante quiere financiar las Hogueras
El nuevo esquema parte de una idea que el Ayuntamiento resume en una frase: que “el ocio también financie la Fiesta”. Estos espacios de concesión pública municipal estarán distribuidos por distintos puntos de la ciudad y sujetos a una programación y a unas condiciones específicas, con horarios controlados y medidas de seguridad, limpieza y convivencia.
La intención es que estas nuevas zonas permitan mantener una oferta de ocio durante las Hogueras sin reproducir exactamente el sistema que se ha consolidado alrededor de los racós. El consistorio defiende que no pretende eliminar el carácter festero de Alicante, sino transformarlo.
La concejala de Fiestas, Cristina Cutanda, señala que “no se trata de suprimir el modelo consolidado a través de los años en la ciudad, sino sustituirlo por otro, adaptándolo a las necesidades actuales y respetando los actos centrales de las Hogueras”.
Cutanda sostiene que la actividad económica generada en estos nuevos emplazamientos puede contribuir a asumir y sufragar parte de los costes de las mascletàs, los castillos, la Palmera y determinados servicios protocolarios.
Un racó por hoguera
El planteamiento llega, además, acompañado de una regulación más estricta de los espacios vinculados a las comisiones. El decreto limita a un racó por hoguera a partir de 2027, de modo que las entidades festeras que contaban con varios deberán elegir cuál conservan en la próxima edición.
No obstante, se mantiene el número actual de instalaciones. En este sentido, las ubicaciones que queden libres podrán destinarse al nuevo modelo de ocio municipal, cuya explotación se realizará mediante concesiones públicas a cambio de un canon y bajos unas condiciones previas.
De esta forma, el Ayuntamiento busca que esos espacios en suelo público que antes gestionaban entidades privadas ahora generen una actividad económica que contribuya también a financiar, al menos, una parte de las Hogueras.
La subvención a las comisiones subiría un 22%
El principal efecto económico de la propuesta estaría en las ayudas que reciben las comisiones. Según las previsiones expuestas por Cutanda, y tomando como referencia el Presupuesto Municipal de 2026, la subvención destinada a las hogueras aumentaría en 185.000 euros.
La cuantía pasaría de los actuales 820.900 euros a 1.095.900 euros. El Ayuntamiento cifra el incremento en un 22,54%, una subida que estaría relacionada con los recursos que se espera obtener mediante la actividad desarrollada en los nuevos espacios municipales.
El objetivo es cambiar también la forma en la que se reparten los esfuerzos económicos relacionados con las fiestas. Hasta ahora, una parte de los recursos municipales se destinaba directamente a asumir determinados gastos. Con el nuevo planteamiento, el ocio tendría un papel activo en la generación de ingresos que se reinvierten en la propia Fiesta.
El origen de la nueva regulación de los racós
El cambio de modelo responde a situaciones detectadas durante las últimas Hogueras. El Ayuntamiento asegura que encontró casos de publicidad de empresas de ocio en segundos y terceros racós, así como venta de entradas y otras circunstancias que podían hacer pensar que algunos espacios autorizados a entidades festeras estaban siendo explotados por terceros.
Estas circunstancias son las que han llevado a la Concejalía de Fiestas a la redacción de este nuevo decreto. Para el consistorio, el paso mes de junio “evidenció la necesidad de establecer unas reglas más claras” sobre quién puede desarrollar actividad económica en los espacios vinculados a las fiestas.
“El Ayuntamiento no podía mirar hacia otro lado. No podíamos exigir el cumplimiento de las normas a unos, y permitir que otros las interpretasen de otra forma”, recalca Cutanda. La intención es garantizar que las condiciones sean iguales para todas las comisiones. “Es una cuestión de cumplimiento de las reglas que todos tenemos que respetar”, añade la edil.
En paralelo, el decreto establece que no se autorizarán nuevas hogueras ni barracas en 2027. El límite queda fijado en las 92 hogueras y 51 barracas que se instalaron este año. Tampoco se permitirán nuevos mercados ocasionales ni mesones-bar en los distritos. La concejala defiende que el objetivo “no es ir contra las Hogueras, sino asegurar su futuro” y compatibilizar la actividad festera con el descanso vecinal.