El Parque Inundable La Marjal dará un nuevo paso en su evolución como enclave verde en Alicante. Más de una década después de su creación como proyecto innovador para reducir el riesgo de inundaciones, este espacio se convertirá en el escenario de dos proyectos que incorporarán inteligencia artificial, sensores y nuevas herramientas de análisis.
Hasta ahora, La Marjal ha destacado por ser un escudo en episodios de lluvias torrenciales. Con estas iniciativas, también permitirá conocer con mayor precisión y en tiempo real cómo influye en la biodiversidad, el uso ciudadano o la calidad ambiental de su entorno.
Para ello, La Marjal ha sido elegida como banco de pruebas de los proyectos IRIS y Biovera, que trabajarán de forma complementaria. Mientras uno se centra en la digitalización de la gestión del parque, el otra analizará y pondrá cifras a los beneficios ambientales, sociales y económicos que genera.
Sensores, cámaras e inteligencia artificial para conocer mejor el parque
Así, el proyecto IRIS incorporará una red de nuevas tecnologías destinadas a mejorar el seguimiento de la infraestructura verde. Entre ellas figuran sensores, cámaras, estaciones meteorológicas y sondas capaces de recopilar información de forma continua sobre diferentes variables ambientales.

Estos sistemas monitorizan la biodiversidad, contabilizan el número de visitantes o detectan la presencia de especies invasoras mediante herramientas de visión e inteligencia artificial. La información también permitirá conocer cómo responde el parque ante fenómenos meteorológicos extremos y evaluar su capacidad para reducir la temperatura en los meses más cálidos.
La digitalización pretende facilitar una gestión más precisa del espacio, sustituyendo parte de los procesos manuales por un sistema basado en datos que permita anticiparse a determinadas situaciones y tomar decisiones con mayor rapidez. La experiencia también se extenderá al Clot de Galvany, en Elche, otro de los espacios incluidos en este proyecto.
Un estudio para calcular el valor ambiental, social y económico de La Marjal
El segundo proyecto, denominado Biovera, cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) y pondrá el foco en una cuestión cada vez más presente en la planificación urbana: conocer qué beneficios aportan realmente estos enclaves hídricos y cómo pueden medirse.
Durante los próximos tres años se analizarán aspectos como la capacidad del parque para absorber gases de efecto invernadero, favorecer la biodiversidad con la provisión de hábitats para la fauna y flora, ofrecer espacios de ocio, recreativos y deportivos o servir como recurso para la educación ambiental.
La intención es elaborar una metodología que permita cuantificar la resiliencia climática en el arco mediterráneo y facilitar su incorporación a la toma de decisiones de las administraciones. De hecho, esta información también puede resultar útil para la planificación de nuevos espacios verdes en Alicante en el futuro Plan General Estructural (PGE).

Los trabajos también contarán con la participación de la ciudadanía mediante diferentes grupos de trabajo, mientras que parte de la información obtenida procederá de las herramientas tecnológicas desarrolladas dentro del proyecto IRIS. Los resultados servirán, además, para elaborar modelos que puedan aplicarse en otros espacios naturales similares.
Una década reduciendo el riesgo de inundaciones
La Marjal cumple este año una década de funcionamiento como una de las principales infraestructuras de prevención frente a inundaciones de Alicante. Diseñado para almacenar hasta 45.000 metros cúbicos de lluvia, el parque permite laminar avenidas de agua y retener grandes volúmenes durante los episodios de precipitaciones intensas.
A su vez, el espacio también se ha consolidado como un lugar frecuentado por vecinos y visitantes, además de convertirse en un refugio para diferentes especies de flora y fauna características de los ecosistemas mediterráneos.
La incorporación de estos dos proyectos supone abrir una nueva etapa para La Marjal. A partir de ahora, además de desempeñar su función hidráulica y ambiental, el parque servirá para poner a prueba nuevas formas de gestionar los parques inundables y conocer el papel que desempeñan en ciudades expuestas a fenómenos meteorológicos extremos.