La plaza de los Luceros ha vuelto a rugir este martes con una mascletà que ha ido de menos a más hasta acabar convertida en un auténtico vendaval de pólvora. Tras el estreno de Pibierzo y su particular fusión entre el norte y Alicante, hoy le tocaba el turno a Pirotecnia Hermanos Ferrández.
La firma de Beniel llegaba con la responsabilidad de mantener el nivel en la recta final del concurso oficial de Hogueras. Y lo ha hecho a base de intensidad, ritmo creciente y un cierre capaz de levantar a los miles de asistentes que han abarrotado, de nuevo, el corazón festero de la ciudad.
Las voces de las Belleas del Foc, María Pastor y Leire Arellano y el tradicional 'Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà' han sido el prólogo de un disparo que ha consumido 150 kilos de materia reglamentada en 5 minutos y 24 segundos.
El pico máximo ha alcanzado los 124,2 decibelios, aunque la sensación en la plaza fue que la mascletà dejó una huella mucho mayor que la que reflejan los números.
Luz, color y pólvora
La propuesta de Hermanos Ferrández ha comenzado mirando al cielo, aunque sin olvidarse del suelo. La fase aérea se ha combinado desde el primer momento con fuego terrestre digitalizado, creando una puesta en escena marcada por los contrastes entre color, luz, sonido y trueno.
Los efectos se han sucedido mediante distintas coreografías pirotécnicas que han ido envolviendo progresivamente a la plaza. Pitos, serpentinas, carcasas de trueno y roncadoras se mezclaban en un inicio dinámico que buscaba captar la atención del público desde el primer segundo.
Lejos de quemar todos los cartuchos al principio, la mascletà ha optado por construir una escalada constante. Cada fase parecía empujar a la siguiente, preparando el terreno para una segunda mitad mucho más contundente.
Un final que hace vibrar Luceros
La parte terrestre ha tomado protagonismo a través de cinco fases perfectamente enlazadas que han ido creciendo tanto en potencia como en intensidad sonora. El exigente público, acostumbrado a medir cada detalle, ha percibido cómo el disparo avanzaba hacia un desenlace atronador.
El momento de mayor emoción ha llegado con la triple fase del terremoto terrestre. La plaza ha comenzado a temblar mientras los golpes se aceleraban y el sonido ocupaba cada rincón del recinto. Ha sido el instante en el que miles de personas han levantado la vista y han contenido a respiración a la espera del remate final.
Entonces ha llegado el bombardeo aéreo. Una descarga creciente, acompañada de una nueva fase combinada entre aire y tierra, ha conducido hasta un golpe hermético que ha recorrió todo el perímetro de disparo.
La explosión final ha desatado una sonora ovación para Leopoldo Ferrández y su equipo, que han completado la tradicional vuelta de honor entre aplausos y vítores tras firmar una de las mascletàs más alabadas de estas Hogueras 2026.