El modelo urbanístico de Elche está a punto de dar un giro. La ciudad dejará de extender los edificios ocupando una mayor superficie de suelo para apostar, en determinados desarrollos, por construcciones más altas que permitan reservar más terreno para jardines y espacios públicos.
La medida, aprobada de forma definitiva por el Pleno municipal, modifica las normas del Plan General y redefine la manera en la que se diseñarán algunos de los futuros barrios. El cambio no implica que se construyan más viviendas de las previstas ni que aumente la edificabilidad.
En la práctica, lo que varía es la forma de distribuir los metros edificables. Esto significa que en lugar de ocupar una parcela más amplia, los futuros barrios podrán tener edificios más altos, pero también más espacio libre entre ellos para parques, jardines o plazas públicas.

Por tanto, la filosofía cambia: crecer en vertical para no seguir ocupando suelo. En esa línea, el vicealcalde y concejal de Estrategia Municipal, Francisco Soler, ha explicado que esta reforma pretende "mejorar el diseño de los futuros desarrollos urbanísticos", favoreciendo espacios más abiertos y con mayor presencia de áreas ajardinadas.
Edificios de hasta doce plantas en los nuevos desarrollos
La modificación afecta al artículo 169 de las Normas Urbanísticas y se aplicará únicamente en determinados sectores de suelo urbanizable. En las áreas clasificadas con las claves 31 y 32, donde hasta ahora la altura máxima se situaba entre siete y ocho plantas, podrán autorizarse edificios de hasta doce alturas siempre que se cumplan las condiciones.
Uno de los ejemplos es el sector E-21, situado junto al límite este del casco urbano, donde el máximo permitido pasa de siete a doce plantas. En el sector E-37, en la zona de El Pla, el cambio permitirá que los edificios pasen de cuatro a seis alturas, respetando en todo momento una diferencia máxima de dos plantas respecto a las construcciones del entorno.
La reforma también contempla otros sectores periféricos que no están condicionados por la protección del Palmeral. En estos casos podrán estudiarse incrementos de altura mediante la redacción de un Plan Parcial, mientras que en las zonas próximas a espacios protegidos los límites serán inferiores para mantener la integración con el entorno urbano.
Más espacio para parques, jardines y zonas de convivencia
El objetivo de este nuevo planteamiento urbanístico no es aumentar la densidad residencial, sino mejorar la calidad de los futuros barrios. Al concentrar el volumen edificable en menos superficie, el suelo que deja de ocuparse podrá destinarse a parques, jardines, áreas de estancia o espacios de ocio.
La modificación también afecta a sectores identificados con las claves 33, 36a y 36b. En estas zonas, donde actualmente se permiten entre cuatro y seis plantas, podrá autorizarse un incremento de altura únicamente cuando sean colindantes con desarrollos de mayor dimensión y siempre manteniendo una diferencia máxima de dos alturas entre edificios.
Además, el incremento de plantas no será automático. Cada actuación deberá justificarse mediante la correspondiente planificación urbanística y demostrar que la nueva ordenación mejora el diseño del sector. La posibilidad de aplicar estos cambios solo estará vigente antes de que finalicen las obras de urbanización de cada ámbito.
El gran límite del nuevo plan urbanístico de Elche
La reforma deja expresamente fuera a los sectores incluidos dentro del entorno de protección del Palmeral de Elche, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Las limitaciones urbanísticas que afectan a este espacio histórico y paisajístico permanecerán intactas, sin modificaciones derivadas del nuevo modelo de crecimiento.

"La protección del Palmeral permanece intacta", ha asegurado Francisco Soler, quien ha insistido en que la modificación mantiene todas las garantías patrimoniales y ambientales previstas en la normativa vigente.
La aprobación definitiva pone fin a una tramitación que ha incluido la evaluación ambiental estratégica, un periodo de información pública de 45 días y consultas a distintos organismos, entre ellos la Dirección General de Aviación Civil.
Precisamente, las observaciones de este organismo han obligado a introducir ajustes técnicos relacionados con las servidumbres aeronáuticas, aunque sin alterar el contenido esencial de una reforma que marcará la forma de construir los nuevos barrios de Elche durante los próximos años.