El proceso para dar una solución habitacional a las familias afectadas por la demolición del bloque 8 de San Antón avanza. La empresa pública del Ayuntamiento de Elche, Pimesa, ha sacado a licitación la construcción del edificio 5 del barrio ilicitano, que contará con 45 viviendas protegidas destinadas al realojo de quienes tuvieron que abandonar el inmueble, declarado en ruina.
El contrato parte de un presupuesto base de 4,6 millones de euros, al que las empresas interesadas podrán mejorar la oferta, y establece un plazo máximo de 24 meses para ejecutar los trabajos.
La licitación llega después de que la Generalitat Valenciana concediera el pasado 10 de septiembre la Calificación Provisional de Vivienda Protegida, un trámite necesario para poder avanzar en el procedimiento. El alcalde de Elche, Pablo Ruz, ha señalado que la licitación supone “un paso muy importante” para hacer realidad el edificio “muy pronto”.
45 viviendas de dos y tres dormitorios
El consistorio ilicitano ha detallado que la nueva promoción pública se integrará en la actuación de regeneración que se está llevando a cabo en el barrio de San Antón y estará formada por viviendas de diferentes tamaños. En concreto, el proyecto reserva 27 inmuebles para unidades familiares de dos dormitorios y otros 18 con tres dormitorios.

Además de las viviendas, el edificio incorporará 44 plazas de aparcamiento y un local comercial. La inversión total prevista asciende a 5,8 millones de euros, al incluir también el propio derrumbe del bloque 8, la urbanización del entorno, la redacción del proyecto y las licencias necesarias para desarrollar la actuación.
Esa financiación se repartirá entre tres partes: la Generalitat aportará 2,5 millones de euros, el Ayuntamiento de Elche contribuirá con 1,3 millones y los vecinos asumirán 1,9 millones de euros con el pago de un importe limitado por cada una de las viviendas.
El realojo se apoyará en 74 viviendas
Las 45 viviendas que ahora salen a licitación no serán el único recurso previsto para completar el realojo del bloque en proceso de demolición. El Ayuntamiento calcula que serán necesarias 74 viviendas para atender a todas las familias afectadas.
En este sentido, a las nuevas viviendas del edificio 5 se sumarán otras 20 situadas en el edificio 4 y nueve viviendas municipales localizadas en los edificios 2 y 3. Y en paralelo, el Ayuntamiento también trabaja en el derribo del bloque 8. El proyecto está actualmente “en preparación” y la previsión municipal es que quede terminado a finales de octubre.
El documento incluirá, además, un estudio sobre la posibilidad de recuperar los enseres personales que permanecen en el interior del edificio. Esta opción estará condicionada en todo momento por las condiciones de seguridad que presente el inmueble.
El alcalde Pablo Ruz ha señalado que la intención es que el derrumbe controlado pueda ejecutarse durante el segundo semestre de 2027, comenzado “antes del verano”, una vez que las obras hayan completado su proceso de licitación y adjudicación.