‘Dinastías’, una ventana hacia el origen de las jerarquías sociales en Europa

La exposición del MARQ se adentra en la formación de las clases sociales en las culturas de El Argar, Unetice y Otomani a través de 482 piezas únicas, algunas de ellas inéditas

Guardar

tesoros de ambar dinastías
tesoros de ambar dinastías

Tras el éxito rotundo de la presencia de los Guerreros de Xi’an —con más de 280.000 visitantes—, el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) cuenta desde el pasado 23 de marzo con una nueva exposición internacional de creación propia que ofrece una visión detallada de la formación de las primeras sociedades jerarquizadas en la Europa continental durante la Edad del Bronce. Así, la muestra ‘Dinastías. Los primeros reinos de la Europa Prehistórica’ ilustra cómo surgieron las primeras clases sociales y linajes, un fenómeno que marcó un antes y un después en la estructura social de la humanidad. El propósito principal de la exposición es desgranar el proceso de creación de los primeros conceptos de estado en Europa, incidiendo en las distintas capas sociales y la manera en la que ciertos individuos adquirieron un estatus superior que se perpetuó en sus descendientes. “La muestra pretende explicar el embrión de una sociedad como la nuestra, es decir, por qué aparecen clases sociales y por qué la sociedad consiente o se organiza asumiendo que unas determinadas personas tienen un poder mayor que el de otras”, subraya Juan Antonio López Padilla, investigador y comisario de la exposición. Esta muestra internacional se exhibe en las tres salas temporales del museo y se puede visitar hasta el próximo 13 de octubre. Cuenta con un total de 482 piezas de las culturas de Unetice, en Alemania; El Argar, desarrollada en la Península Ibérica; y Otomani-Füzesaboni, en la cuenca carpática y la llanura húngara. Los objetos expuestos son una amplia relación de ajuares, joyas y armas procedentes de 21 museos e instituciones de toda Europa y se trata de la primera exposición que relaciona la interconexión, comercial y social, la evolución hasta su desaparición casi al unísono y los rasgos de parentescos de estas tres sociedades.

Un vistazo 4000 años atrás

Estas dinastías no solo influyeron en su tiempo, sino que establecieron patrones sociales y económicos que perduraron durante siglos. El surgimiento de una élite dominante y su capacidad para perpetuar sus privilegios generó un cambio fundamental en la organización social. Juan Antonio López subraya que “muchos aspectos que hoy en día nos parecen cotidianos son los que surgen en ese momento: una mayor identificación con el territorio, la generación de cuerpos militares para defenderlo y mantener un orden social”. Las tres sociedades compartían elementos comunes como su capacidad para controlar y comerciar materiales valiosos y exclusivos como ámbar, oro y cobre. Este dominio les proporcionaba a las élites una ventaja económica significativa para sufragar el crecimiento de los ejércitos para asegurar los estatus sociales. Sin embargo, también presentaban diferencias notables entre sí en aspectos como la cerámica, la práctica agrícola y ganadera, así como la organización de sus poblados.  El comisario de la exposición relata que mientras la sociedad de El Argar se asentaba en montañas fortificadas, las culturas de Unetice y Otomany preferían asentamientos en llanuras, con estructuras defensivas como fosos. Aun así, existen suficientes rasgos que unen lazos entre las distintas sociedades de la época en la Europa prehistórica, y uno de ellos son las redes de intercambio a nivel político, económico y comercial.  De hecho, en la época se mercantilizan no solo materias primas como el oro y la plata, sino también ganado, textiles y productos alimentarios. La evidencia arqueológica y los estudios de ADN han revelado que también había un intercambio de personas, lo que sugiere relaciones matrimoniales y movimientos de población a gran escala. “Los estudios de ADN están empezando a dar pistas muy evidentes de que no solamente circulaban productos y materias primas, sino que también se producían desplazamientos de personas”.  

Tres bloques temáticos

La exposición ‘Dinastías’ del MARQ se ha dividido en tres bloques que permiten al visitante comprender de manera integral el desarrollo de estas sociedades. La primera sala se dedica al final de la Edad del Cobre y expone la formación de los primeros estados a través de diferentes yacimientos, ajuares y elementos armamentísticos como grandes hachas de bronce, una alabarda de cobre o la diadema de oro de Quinta da Água Brava (Portugal). La segunda se centra en la base económica de estas culturas y las redes de intercambio que comparten el oro, el ámbar o el estaño, cómo se trabajaban y qué se fabricaba con estos materiales. En este espacio se reúnen objetos como mazas de minero, vasijas, lingotes, moldes de armas o yunques, además de los primeros lingotes de Europa. Por su parte, la tercera sala destaca el papel de los primeros príncipes y su impulso para perpetuar los privilegios y la pervivencia de los derechos hereditarios. Entre los objetos expuestos se encuentran cerámicas, elementos textiles, herramientas agrícolas y ajuares funerarios, que ilustran tanto la vida cotidiana como el poder y la riqueza de las élites. En este sentido, Juan Antonio López incide en que “hemos tratado de reflejar todos los aspectos que involucran el desarrollo de estas sociedades, no solo aquello que representaba a las capas más elevadas de la sociedad, sino también mostrar la vida campesina, que era la base económica de las tres sociedades”.

El papel “crucial” de la mujer

Uno de los aspectos que adquieren una relevancia importante en la exposición, y que también se refleja en la tercera sala, es el papel que jugaba la mujer. Aunque se trataban de sociedades patriarcales, las mujeres desempeñaban un rol crucial en la transmisión de la cultura y el mantenimiento de las relaciones políticas y económicas. El investigador y comisario de la muestra señala que varios estudios recientes han revelado que las mujeres de alto rango podían alcanzar un gran poder, como lo demuestran los ricos ajuares encontrados en tumbas argáricas. “Ellas son quienes transmiten los conocimientos y la cultura, y además son el puente con el que se relacionan las distintas comunidades”, añade. Para la realización de esta exposición, el MARQ ha colaborado con más de una veintena de museos europeos, obteniendo piezas de gran valor histórico que nunca antes habían sido exhibidas en España o el estreno en un museo de los tesoros de Dohmsen y Teicha, hallados en Alemania y restaurados recientemente. “La idea se fue gestando hace dos años y fue fruto de la investigación, por lo que unimos esfuerzos y fortalecimos las relaciones institucionales que el propio MARQ lleva desarrollando desde hace ya más de una década”. Sin duda, la exposición ‘Dinastías’ ofrece una ventana fascinante al pasado, permitiendo entender cómo se formaron las primeras jerarquías en Europa y cómo han dejado una huella indeleble en la historia. A través de una cuidadosa selección de objetos y una narrativa bien estructurada, la exposición no solo divulga, sino que invita a reflexionar sobre la continuidad y el cambio en la organización social a lo largo del tiempo. “Conocer y proyectarnos a esa otra parte de Europa nos permite recuperar y ver de una manera más completa nuestra herencia cultural”​​, concluye el comisario de la muestra.

Destacados