Vuelve el calor abrasador. La previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) apunta a un cambio notable del tiempo en los primeros días de julio tras varios días marcados por cierta inestabilidad en distintos puntos del país.
El escenario previsto devuelve el protagonismo a las altas temperaturas y, sobre todo, a las noches asfixiantes. El ascenso térmico será progresivo y devolverá un ambiente plenamente veraniego en la Comunitat Valenciana y, de forma destacada, en el interior de la provincia de Alicante.
Según los modelos meteorológicos, este nuevo episodio comenzará a notarse a partir del viernes 3 de julio y se intensificará durante el fin de semana. En ese contexto, las máximas podrían situarse entre los 36 y los 40 grados. AEMET no descarta por ahora, que incluso pueda cumplir los criterios propios de una ola de calor si se prolonga en el tiempo.
Patrón atmosférico típico de domo de calor
Las previsiones también coinciden en que la estabilidad atmosférica ganará terreno, favoreciendo la entrada de aire más cálido desde latitudes inferiores en un domo de calor. Esta configuración está asociada a situaciones en las que el calor se mantiene durante varios días consecutivos, con escasa ventilación y poca renovación de las masas de aire.

El incremento de las temperaturas se irá extendiendo de forma progresiva por la mayor parte del territorio peninsular. A partir del viernes, los valores diurnos empezarán a subir de manera más clara, con un ambiente cada vez más seco y estable, y picos que podrían superar los 40 ºC.
El aumento del calor también irá acompañado de un descenso de la nubosidad en Alicante, lo que favorecerá una mayor insolación. Esta combinación contribuye a que las temperaturas continúen escalando a lo largo del fin de semana y se mantengan elevadas durante varios días.
Las zonas del interior de la provincia serán las más afectadas por este repunte térmico. En estas áreas, modelos como Meteored prevén que los termómetros puedan acercarse a los 38 grados en las horas centrales del día. En el caso de la franja costera, los valores serán algo más moderados, aunque con una elevada sensación de bochorno generalizado.
Noches tropicales y ¿tórridas?
Durante la noche, el descenso de las temperaturas será ínfimo. Las previsiones meteorológicas de AEMET indican que las noches tropicales volverán a ser habituales en buena parte del territorio. Este fenómeno se produce cuando las temperaturas mínimas no bajan de los 20 grados, algo que se repetirá en numerosas zonas del litoral mediterráneo y alicantino.
En muchas localidades costeras, ni siquiera bajarán de los 22 o 24 grados, rozando valores más propios de las conocidas como noches tórridas o ecuatoriales. Esta situación dificulta el descanso y aumenta el estrés térmico, especialmente entre las personas más vulnerables.
La combinación de temperaturas diurnas elevadas y escaso descenso nocturno hará que el calor se mantenga de forma constante en la costa alicantina. En el litoral mediterráneo, el mar mantiene temperaturas muy elevadas, lo que contribuye a que el descenso térmico durante la madrugada sea más limitado.