AEMET responde al debate sobre las alertas: “No podemos convertir los avisos rojos en algo ordinario”

El organismo meteorológico asegura que los umbrales actuales se mantendrán, por ahora, y abre la puerta a revisarlos “con consenso”

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Carretera anegada por las intensas lluvias (Extracto de un vídeo de Álex Navarro - MeteOrihuela)
Carretera anegada por las intensas lluvias (Extracto de un vídeo de Álex Navarro - MeteOrihuela)
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Las primeras tormentas y lluvias torrenciales de septiembre en la provincia de Alicante y la Comunitat Valenciana han vuelto a avivar el debate sobre los umbrales que utiliza la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) para activar los avisos meteorológicos. 

Ante esta polémica, el organismo defiende que cualquier revisión del sistema debe hacerse de forma consensuada con las Protecciones Civiles autonómicas. La AEMET insiste en que no solo debe tenerse en cuenta la cantidad de lluvia prevista, sino también el impacto que puede generar sobre la población y las infraestructuras.

El delegado de AEMET en la Comunitat Valenciana, Jorge Tamayo, ha recalcado que los umbrales incluidos en el Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos, conocido como Meteoalerta, “no se establecieron gratuitamente”

Según ha explicado durante la presentación del balance climático del verano y la predicción estacional para el otoño, estos parámetros fueron fijados de acuerdo con las Protecciones Civiles autonómicas, que son “quien conocen el impacto en la zona”.

Por su parte, el portavoz de AEMET, Rubén del Campo, ha advertido de que los avisos rojos deben reservarse para situaciones excepcionales. “Se trata de evitar una saturación de alertas”, ha señalado, antes de remarcar que estos niveles se activan cuando existe “un peligro excepcional de impactos muy graves”. “No puede convertirse en ordinario”, ha añadido.

¿Qué significa realmente cada nivel de aviso de AEMET?

Los avisos de AEMET no funcionan como una simple escala de colores para medir cuánto va a llover. Cada nivel representa un grado diferente de peligro y tiene en cuenta tanto la intensidad del fenómeno como sus posibles consecuencias. En el caso de las lluvias, los umbrales cambian según la zona, precisamente porque no todas las regiones presentan la misma exposición ni están acostumbradas a episodios de igual intensidad.

El aviso amarillo es el nivel más bajo. En la Comunitat Valenciana, por ejemplo, se activa cuando las precipitaciones pueden alcanzar los 20 litros por metro cuadrado en una hora o acumulaciones de entre 60 y 80 litros en 12 horas, dependiendo del territorio. No implica un riesgo generalizado para la población, aunque sí puede afectar a determinadas actividades, especialmente al aire libre.

Una nube descarga lluvia intensa sobre la provincia de Alicante (Foto: MeteOrihuela)
Una nube descarga lluvia intensa sobre la provincia de Alicante (Foto: MeteOrihuela)

El siguiente escalón es el naranja, que ya implica un riesgo importante. En este caso, el umbral de lluvia se sitúa en 40 litros por metro cuadrado en una hora, mientras que en periodos de 12 horas puede alcanzar entre 140 y 150 litros. 

El nivel rojo queda reservado para escenarios de riesgo extremo, cuando se esperan fenómenos de intensidad excepcional y las consecuencias pueden ser muy graves. En el área mediterránea, AEMET sitúa el umbral de referencia en 90 litros por metro cuadrado en una hora y en 180 litros en 12 horas.

AEMET pide valorar más el impacto que el umbral

AEMET asegura que está “totalmente dispuesta a ver lo que haya que hacer para mejorar en la medida de lo posible los planes de avisos”, aunque Del Campo ha dejado claro que “no puede hacer una revisión por sí sola”. Tras la DANA de 2024, la Agencia reforzó, precisamente, la coordinación con Protección Civil mediante la creación de un área específica.

Tamayo ha defendido que una eventual modificación debería centrarse más en el impacto previsto que únicamente en el umbral de precipitación. En su opinión, habría que valorar también “los aspectos sociales” y las circunstancias concretas de cada territorio, siempre mediante el consenso con Protección Civil.

En este contexto, el responsable de AEMET ha defendido el aviso naranja emitido durante el episodio de lluvias de la semana pasada porque “respondía a un peligro importante, pero no extremo”. Ha recordado que este tipo de situaciones también puede provocar inundaciones ‘in situ’, aunque el nivel de aviso no llegue al rojo.

La Agencia también ha insistido en que su función es establecer el nivel del aviso meteorológico, mientras que corresponde a Protección Civil activar la alerta y decidir, si lo considera necesario, el envío de un Es-Alert. Para tomar esa decisión, ha explicado Del Campo, no se analiza únicamente el fenómeno meteorológico, sino también “la vulnerabilidad y la exposición de la población y de las infraestructuras”.

Por último, ha recalcado que Meteoalerta, vigente desde 2006, ha recibido nueve modificaciones en estas dos décadas. La última, en 2024, permitió adelantar la emisión de los avisos nocturnos a la tarde para dar más margen de actuación a las autoridades. “Por ahora esos umbrales van a permanecer”, ha concluido el portavoz de AEMET.

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