El aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández continúa ampliando su oferta de destinos en uno de los veranos con mayor actividad de su historia. El incremento de las conexiones internacionales y la llegada de nuevas rutas directas consolidan a la terminal alicantina como una de las principales puertas de entrada y salida del Mediterráneo español.
De hecho, las aerolíneas ‘low cost’ han reforzado su programación para responder a la elevada demanda de viajeros, incorporando nuevas frecuencias o destinos inéditos para viajar desde la provincia. El objetivo es ofrecer más opciones para quienes buscan escapadas urbanas, vacaciones de verano o viajes familiares sin necesidad de realizar escalas.
Entre todas las novedades destaca una conexión que pasa casi desapercibida frente a otros grandes destinos europeos. Sin embargo, supone una oportunidad para descubrir una capital con siglos de historia, una intensa vida cultural y precios mucho más asequibles que los de muchas ciudades del continente.
Nueva conexión para descubrir una capital diferente
El nuevo destino es Belgrado, la capital de Serbia, que desde este verano cuenta con vuelos directos desde el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández. La ruta está operada por Air Serbia, la compañía aérea de bandera del país balcánico, que amplía su presencia en el mercado español.

Los vuelos entre Alicante y Belgrado tienen una duración aproximada de 2 horas y 45 minutos y la aerolínea ofrece dos frecuencias semanales, los lunes y los viernes con el siguiente horario:
- Alicante-Belgrado: a las 10:00h (lunes) y a las 21:05 horas (viernes).
- Belgrado-Alicante: a las 6:05h (lunes) a las 17:10 horas (viernes).
Utilizan aviones Airbus A320, con capacidad para 180 pasajeros, lo que permite ofrecer más de 700 plazas semanales en este nuevo corredor aéreo. Esta programación permite organizar tanto escapadas de pocos días como estancias más largas, aprovechando una conexión directa que hasta ahora obligaba a realizar escalas en otras ciudades europeas.
La incorporación de la capital serbia amplía el extenso mapa de destinos de la infraestructura alicantina, que conecta la provincia con decenas de enclaves por todo el viejo continente, para descubrir rincones menos conocidos.
De hecho, cada vez son más los viajeros que prefieren escapar de las ciudades más masificadas y apostar por destinos con un rico patrimonio histórico, una amplia oferta cultural y un coste de vida sensiblemente inferior al de grandes capitales como París, Roma, Londres o Ámsterdam.
Donde Oriente y Occidente se encuentran
Belgrado está considerada una de las ciudades más antiguas de Europa. Su ubicación estratégica, en la confluencia de los ríos Danubio y Sava, ha convertido a la capital serbia en un enclave codiciado durante siglos por imperios como el romano, el otomano o el austrohúngaro, una mezcla de influencias que todavía puede apreciarse en su arquitectura y en su ambiente.

Uno de los lugares imprescindibles es la fortaleza de Kalemegdan, situada sobre un promontorio desde el que se obtienen algunas de las mejores vistas de la ciudad y de la unión de ambos ríos. El recinto alberga además amplias zonas ajardinadas, monumentos históricos y espacios culturales muy frecuentados tanto por vecinos como por visitantes.
Otro de los grandes atractivos es el barrio de Skadarlija, conocido por sus calles empedradas, sus restaurantes tradicionales y sus locales con música en directo. Esta zona conserva el espíritu bohemio de la antigua Belgrado y es uno de los mejores lugares para probar la gastronomía serbia, caracterizada por sus carnes a la parrilla, guisos y repostería balcánica.
La ciudad también sorprende por su mezcla de edificios históricos y arquitectura contemporánea. Pasear por la calle Knez Mihailova, visitar la imponente iglesia de San Sava o recorrer el paseo fluvial permiten descubrir una capital muy distinta a las habituales rutas turísticas europeas, pero con una oferta cultural y de ocio cada vez más reconocida.
Destino económico que gana protagonismo
Uno de los aspectos que más llaman la atención de Belgrado es que sigue siendo una de las capitales más económicas de Europa para hacer turismo. El alojamiento, la restauración y el transporte mantienen precios inferiores a los de la mayoría de destinos de Europa occidental, lo que permite disfrutar de una escapada con un presupuesto más bajo.

La ciudad también se ha convertido en un referente por su animada vida nocturna. Sus bares, terrazas y clubes flotantes, conocidos como ‘splavovi’, atraen a miles de visitantes durante todo el año y ofrecen una experiencia muy diferente a la de otras capitales europeas.
Más allá del ocio, Belgrado destaca por su ambiente relajado y por la hospitalidad de sus habitantes. Sus mercados, cafeterías y parques muestran una ciudad que combina tradición y modernidad, alejada del turismo masivo pero cada vez más presente en las recomendaciones de quienes buscan descubrir destinos diferentes.