El aeropuerto de Alicante conecta con uno de los países más sorprendentes de Europa: monasterios entre montañas y una capital con casi 3.000 años de historia

La nueva ruta directa acerca a los viajeros hasta Ereván, la puerta de entrada a Armenia, un destino todavía poco conocido que cada vez despierta más interés por su patrimonio, su naturaleza y su gastronomía

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Monasterio de Geghard. Foto: Mary Rose Relente
Monasterio de Geghard. Foto: Mary Rose Relente
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Cada verano aparecen nuevos destinos de moda, pero todavía quedan rincones de Europa que escapan del turismo masivo. Armenia es uno de ellos. Situado entre Europa y Asia, este pequeño país del Cáucaso atesora algunos de los paisajes más espectaculares del continente, monasterios excavados en la roca, lagos de alta montaña y una historia que se remonta a miles de años.

Ahora, descubrirlo resulta mucho más sencillo gracias a la nueva conexión directa entre el aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández y Ereván, la capital armenia. La ruta incorpora un destino diferente al mapa de vuelos de la provincia y abre la puerta a una escapada para quienes buscan algo más que las tradicionales ciudades europeas.

Aunque para muchos españoles sigue siendo un gran desconocido, Armenia lleva tiempo apareciendo entre las recomendaciones de viajeros y publicaciones especializadas. El motivo es sencillo: combina un enorme patrimonio histórico, una naturaleza prácticamente intacta y unos precios que, en muchos casos, continúan siendo más asequibles que los de otros destinos turísticos del continente.

Una capital con casi 3.000 años de historia y vistas al monte Ararat

La primera sorpresa espera nada más aterrizar. Ereván está considerada una de las ciudades habitadas de forma ininterrumpida más antiguas del mundo. Su origen se remonta al año 782 antes de Cristo, lo que significa que nació décadas antes de la fundación de Roma.

Sin embargo, no es una ciudad anclada en el pasado. Sus amplias avenidas, terrazas, parques y cafeterías muestran una capital moderna que conserva un fuerte vínculo con su historia. El centro gira alrededor de la Plaza de la República, donde cada tarde las fuentes musicales atraen tanto a vecinos como a visitantes.

Uno de los lugares imprescindibles es la Cascada, un gigantesco complejo de escalinatas, jardines y esculturas contemporáneas que ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad. En los días despejados, el paisaje queda dominado por la silueta del monte Ararat, la montaña más simbólica para los armenios y protagonista de buena parte de su identidad cultural.

Pasear por Ereván también permite descubrir mercados tradicionales, pequeños restaurantes familiares y una gastronomía basada en carnes a la brasa, verduras, panes artesanos, vinos y dulces que reflejan la mezcla de influencias europeas y asiáticas.

El país de los monasterios excavados en la roca

Si hay una imagen que identifica a Armenia son sus monasterios medievales. Muchos de ellos aparecen encaramados sobre montañas, escondidos entre bosques o integrados directamente en la roca, creando paisajes que parecen sacados de otra época.

Uno de los más impresionantes es Geghard, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Parte del complejo fue excavado en la propia montaña hace siglos y conserva una atmósfera que lo convierte en uno de los monumentos religiosos más espectaculares del Cáucaso.

Muy cerca se encuentra Garni, un antiguo templo de estilo grecorromano que sorprende por ser el único edificio de estas características conservado en toda la región. Desde sus alrededores se contempla un profundo desfiladero de columnas basálticas que muchos comparan con un gigantesco órgano de piedra.

A pocas horas de la capital aparecen otros lugares imprescindibles, como los monasterios de Khor Virap, Noravank o Tatev, cada uno con un entorno natural diferente y una historia ligada al nacimiento del cristianismo, ya que Armenia fue el primer país del mundo en adoptarlo como religión oficial.

El lago Seván, el gran mar interior de Armenia

Más allá de su patrimonio histórico, Armenia también sorprende por sus paisajes. El mejor ejemplo es el lago Seván, conocido como el "mar de Armenia" por sus enormes dimensiones.

Situado a casi 2.000 metros sobre el nivel del mar, este lago de aguas cristalinas se convierte durante el verano en uno de los principales destinos de ocio del país. Sus playas, los embarcaderos y los restaurantes especializados en pescado atraen tanto a turistas como a familias locales.

En una pequeña península se alza el monasterio de Sevanavank, desde donde se obtienen algunas de las fotografías más conocidas del país. El contraste entre el azul intenso del agua y las montañas que rodean el lago convierte este lugar en una parada obligatoria para cualquier visitante.

La naturaleza armenia ofrece además rutas de senderismo, parques nacionales y paisajes volcánicos que permanecen alejados de las grandes aglomeraciones turísticas, uno de los aspectos que más valoran quienes buscan viajar con tranquilidad.

Así es la nueva conexión directa desde Alicante

La incorporación de Ereván al mapa de vuelos del aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández amplía las opciones para quienes desean descubrir destinos menos habituales sin necesidad de hacer escalas.

La nueva ruta facilita el acceso a un país que hasta hace poco requería largas conexiones en otros aeropuertos europeos. Con este enlace directo, el viaje resulta mucho más cómodo tanto para escapadas como para vacaciones de varios días.

Además, esta conexión forma parte del crecimiento que vive el aeropuerto alicantino, que continúa sumando destinos internacionales y reforzando su posición como una de las principales puertas de entrada y salida del Mediterráneo español.

La nueva ruta también favorece el intercambio turístico entre ambos países y acerca un destino que, pese a seguir siendo poco conocido para muchos viajeros, acumula cada vez mejores valoraciones por parte de quienes ya lo han visitado.

Un viaje diferente sin salir del continente europeo

Mientras ciudades como París, Roma o Londres reciben millones de visitantes cada año, Armenia continúa siendo uno de esos lugares que conservan la sensación de descubrimiento. Quien viaja hasta allí encuentra una mezcla poco habitual de historia, naturaleza, cultura y hospitalidad.

La posibilidad de llegar directamente desde Alicante convierte ahora ese viaje en una alternativa mucho más accesible. Es una opción para quienes buscan algo distinto, desean evitar los destinos más masificados o simplemente quieren conocer una parte de Europa que todavía permanece fuera de los grandes circuitos turísticos.

Con esta nueva conexión, el aeropuerto alicantino no solo suma un destino más a su red internacional. También acerca a los viajeros un país lleno de contrastes, donde los monasterios medievales conviven con ciudades modernas, los lagos de montaña sustituyen a las playas abarrotadas y cada carretera conduce a paisajes que muchos todavía desconocen.