Ocho locales de ocio nocturno en el Casco Antiguo de Alicante, en el punto de mira. El control del ruido sigue estrechándose y el Ayuntamiento les ha abierto expediente por posibles incumplimientos de la normativa acústica. Tres de ellos disponen de un plazo de quince días para acreditar que sus sistemas de limitación sonora funcionan y evitar, de esta forma, su cierre.
Y es que el consistorio ha detallado que si no entregan esa documentación en el tiempo establecido, el procedimiento administrativo podría desembocar en la suspensión temporal de la actividad. El resto de establecimientos afectados también deberá presentar la información requerida, que será revisada por los técnicos municipales para comprobar si cumple con la normativa vigente.
La actuación se produce dentro del marco de la Zona Acústicamente Saturada (ZAS) del Casco Antiguo. A través de esta regulación, que limita los horarios y las terrazas, los controles se han intensificado en un área donde la convivencia entre residentes y hosteleros genera tensiones desde hace años.
Casi 200 actas
Desde que se activó la ZAS, la Policía Local han levantado 198 actas por infracciones graves relacionadas con la Ley autonómica 14/2010 de espectáculos públicos y actividades recreativas. La mayoría están vinculadas al incumplimiento de licencia, horarios o niveles de ruido.

Durante 2025 se remitieron a la Conselleria de Medio Ambiente un total de 54 expedientes sancionadores. En lo que va de 2026, los agentes han levantado ya 144 actas. De ellas, 101 cuentan con expediente abierto y están pendientes de ser remitidas a la Generalitat, mientras el resto continúa en tramitación.
El concejal de Seguridad, Julio Calero, ha subrayado que los controles se repiten cada semana. “Todos los fines de semana, y también de lunes a jueves, se envían dotaciones de la Policia Local para verificar que se cumplen las medidas establecidas en la ZAS y otras normativas”, señala.
Calles y horarios de la ZAS
La primera ZAS instaurada en Alicante, activa desde el pasado noviembre, abarca parte de las calles y plazas muy transitadas del Casco Antiguo. Así, el ámbito territorial principal incluye las calles Padre Maltés, desde su cruce con Virgen de Belén y la Plaza Quijano, Virgen de Belén, hasta el cruce con Abad Nájera, y San Agustín, entre la Plaza Quijano y la calle Montengón.
En esta área, donde según los informes técnicos municipales, se concentra una “elevada densidad” de locales y una “alta afluencia” de públic, se han reducido a la mitad los veladores, se han suspendido nuevas licencias de ocio nocturno y se han adelantado los horarios de cierre a las 00:30h entre semana y a la 1:00 de la madrugada durante los fines de semana.
El edil recuerda, además, que la Policía Local no puede ordenar el cierre inmediato de un local en el momento de detectar la infracción. “La normativa obliga a seguir un procedimiento administrativo que garantice los plazos y la defensa del titular del establecimiento”, apunta.
Inspecciones y control de terrazas
La labor policial en esta zona del centro histórico se centra en distintos aspectos. En concreto, los agentes controlan el horario de apertura y cierre, previenen molestias por ruido al vecindario y conductas incívicas, verifican medidas de seguridad y aforo, y controlan la ocupación de la vía pública y las terrazas.
Cuando las infracciones afectan a la vía pública, la actuación sí que puede ser más inmediata. De hecho, la ordenanza municipal de ruidos permite a los agentes ordenar la retirada de terrazas o elementos exteriores si generan molestias o incumplen las condiciones autorizadas.

El concejal de Medio Ambiente y vicealcalde de Alicante, Manuel Villar, asegura que el seguimiento de la ZAS se realiza de forma "constante" y con participación vecinal. Según explica, representantes municipales y residentes del Casco Antiguo mantienen "reuniones periódicas" para evaluar cómo se están aplicando las medidas y detectar posibles problemas.
La última de esas reuniones tuvo lugar hace dos semanas. En ellas se analizan tanto las denuncias presentadas por los vecinos como los informes técnicos y las actuaciones policiales, en un intento, aseveran desde el Ayuntamiento, de tratar de equilibrar la actividad económica del ocio nocturno en la ciudad con el descanso vecinal de quienes viven en el barrio.