La ciudad de Alicante quiere abrirse al mar a través del Puerto. El frente litoral se encamina hacia una transformación en las próximas décadas con nuevos espacios destinados al ocio, la cultura, la innovación y la economía azul. Al menos esa es la intención que contempla el borrador del futuro Plan General Estructural (PGE) en el que trabaja el Ayuntamiento de Alicante.
Así, la propuesta dibuja un escenario en el que conviven paseos abiertos, zonas verdes conectadas y áreas para empresas emergentes vinculadas al mar y la tecnología. El planteamiento, señala el consistorio, introduce una reorganización de usos para evitar interferencias entre la actividad portuaria y nuevos espacios como el paralizado Centro de Congresos.
El Ayuntamiento de Alicante no ostenta, eso sí, la titularidad del dominio público marítimo-terrestre ni del ámbito portuario, ambos bajo la competencia de la Administración General del Estado. Por ello, el PGE no asume la ordenación directa, si no que establece criterios y estrategias que orientan el desarrollo de la zona y la integración Puerto-ciudad.
Movilidad en el frente litoral
La reorganización del tráfico constituye uno de los ejes clave. Se prevé reducir la circulación de vehículos en primera línea marítima mediante desvíos hacia otras vías de circunvalación de la ciudad, junto a la implantación de itinerarios peatonales continuos, carriles bici conectados y mejoras en el transporte público para facilitar el acceso sin depender del coche privado.
El proyecto incluye el soterramiento del acceso ferroviario destinado a mercancías, cuyo trazado actual atraviesa zonas industriales y barrios como San Gabriel. La nueva infraestructura permitirá liberar suelo en superficie, donde el PGE proyecta zonas residenciales, espacios verdes y un corredor que conecte directamente distintos puntos urbanos con el litoral.

Además, se refuerza la relación visual entre la ciudad y elementos emblemáticos del paisaje, mediante la apertura de vistas y la continuidad del corredor litoral. La planificación contempla la creación de paseos portuarios, áreas de descanso y recorridos accesibles que favorezcan el tránsito continuo desde el núcleo urbano hasta el borde marítimo.
Nuevos usos
La ordenación establece criterios para minimizar impactos derivados del puerto, como el ruido, las emisiones o el tráfico pesado. Se definen zonas donde no podrán implantarse usos sensibles, como viviendas o equipamientos educativos, priorizando actividades compatibles con el entorno portuario y garantizando condiciones adecuadas en los barrios colindantes.
Entre los usos previstos figuran espacios para restauración, comercio de proximidad y equipamientos turísticos vinculados a la llegada de cruceros. También se contemplan instalaciones deportivas ligeras, áreas recreativas abiertas y zonas destinadas a actividades culturales que permitan dinamizar el entorno durante todo el año.

El desarrollo mantiene la operatividad del puerto como nodo logístico y comercial, asegurando el funcionamiento de terminales, servicios marítimos y actividades industriales. Al mismo tiempo, introduce elementos de transición que facilitan la convivencia con el tejido urbano, evitando barreras físicas y mejorando la permeabilidad entre ambos ámbitos.
Clúster de innovación
El entorno portuario se perfila como eje de un clúster de innovación conectado con el aeropuerto y distintos espacios estratégicos. Este corredor integrará áreas como Aguamarga, Ciudad de la Luz y la oficina europea de propiedad intelectual (EUIPO), configurando un sistema orientado a la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico.
La propuesta contempla la implantación de empresas vinculadas a la economía azul, laboratorios de innovación, centros de emprendimiento y espacios de trabajo colaborativo. Estas iniciativas se combinarán con servicios de apoyo logístico y plataformas tecnológicas que refuercen la competitividad del sistema portuario en el ámbito internacional.
De forma paralela, se estudia la reserva de suelo en áreas interiores para actividades logísticas avanzadas, aprovechando nuevas infraestructuras como la variante de Torrellano. Este planteamiento busca reducir la presión sobre zonas urbanas consolidadas y crear entornos especializados donde se integren transporte, innovación y actividad económica.
