La plaza de la Montañeta de Alicante ha recuperado su imagen habitual este martes después de diez días convertida en una gran acampada por el derecho a la vivienda. Las tiendas de campaña han desaparecido tras dar por finalizada la movilización, que nació con vocación indefinida y que ahora abre una nueva etapa centrada en la huelga general del próximo 11 de noviembre.
La decisión llega después de que los sindicatos de vivienda de Carolinas y Zona Norte, impulsores de la protesta, abandonaran la organización del día a día del asentamiento el pasado sábado para concentrar sus esfuerzos en preparar el paro en todos los sectores productivos y laborales de España.
No obstante, se dio paso a una estructura organizativa temporal surgida dentro de la propia acampada, que tomó el relevo de ambos sindicatos. Finalmente, la asamblea que continuaba coordinándola desde este fin de semana ha considerado que ya había cumplido su cometido.

Durante este tiempo, la plaza ha acogido reuniones, debates y actividades culturales con las que los asistentes han buscado visibilizar las dificultades transversales de acceso a la vivienda, no solo entre los más jóvenes, y reunir a diferentes colectivos sociales de Alicante para "unir fuerzas".
El caso de Maricarmen avivó la indignación
El campamento comenzó el pasado sábado 3 de octubre, al término de una manifestación convocada por las calles del centro de Alicante. La Policía Nacional cifró entonces la participación en unas 3.000 personas, que concluyó con la instalación de una decena de tiendas en la parte baja de la plaza de la Montañeta, frente a la sede de la Agencia Tributaria.
La acampada fue creciendo durante los días siguientes. En total, unas cuarenta tiendas han servido de refugio a más de 70 personas que han respaldado la iniciativa, que ha contado con charlas, coloquios, mesas redondas y actuaciones musicales.
La protesta pretendía mostrar el hartazgo social por la emergencia habitacional, una indignación que creció tras el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años desahuciada de su vivienda en Madrid. La anciana falleció dos semanas después en el hospital donde permanecía ingresada tras sufrir un deterioro de su estado de salud después del lanzamiento.
El caso ha sido, a su vez, el detonante de que Pedro Sánchez adelantara las elecciones generales después de que el Congresos tumbara los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno para frenar los desahucios de personas vulnerables, topar el precio del alquiler o impedir la compra de edificios completos por parte de los llamados fondos buitres.
La lucha se traslada a los barrios y los trabajos
La despedida de la acampada en Alicante también ha servido, según sus organizadores, para reivindicar el vínculo creado entre los participantes. “Ha sido un punto de encuentro para muchas organizaciones y colectivos combativos alicantinos que necesitábamos unir fuerzas”, han señalado los sindicatos de vivienda de Carolinas y Zona Norte.
En un comunicado conjunto difundido en redes sociales, las entidades han destacado la "dimensión colectiva" de la protesta: “Hemos compartido tiempo, ideas y arte. Nos hemos conocido y nos hemos reconocido en una misma lucha”.
Tras la salida de los sindicatos, la asamblea surgida dentro del propio asentamiento asumió la coordinación de la protesta y mantuvo la convocatoria hasta su disolución este lunes 12 de octubre. Ahora, sus integrantes sitúan el foco en extender la organización más allá de la plaza.
“Recogemos todo lo que hemos sembrado para llevarlo donde toca: a los sindicatos, en los barrios y a los puestos de trabajo. Empieza una lucha de clase organizada, desde abajo y hacia la huelga general”, han afirmado los colectivos de la vivienda en Alicante.