La reforma de la Ordenanza Municipal de Mercados de Alicante ha dado un paso decisivo. El Consejo Local de Comercio ha respaldado el borrador elaborado por el Ayuntamiento con el apoyo de 16 de sus 22 integrantes, cerca del 73 % de sus miembros, lo que permitirá que el texto continúe su tramitación para llegar al pleno ordinario del próximo mes de septiembre.
El documento incorpora las aportaciones presentadas por la Asociación de Comerciantes Concesionarios en Mercados Municipales de Alicante y pretende actualizar una normativa que permanecía prácticamente sin cambios desde 2014.
El Gobierno local sostiene que la reforma permitirá adaptar la gestión de los mercados a las “nuevas necesidades comerciales” sin alterar su función principal como espacios de abastecimiento de productos “frescos y esenciales”, aunque los grupos de la oposición consideran que el texto deja “grandes interrogantes” sobre el futuro peso de la restauración.
La nueva ordenanza de mercados encara su aprobación definitiva
La nueva ordenanza modifica 69 de los 120 artículos de la regulación vigente y forma parte del Plan de Acción, Impulso y Modernización del Comercio y de los Mercados Municipales elaborado a finales de 2023. Además de actualizar procedimientos administrativos, la propuesta busca agilizar la tramitación de concesiones y traspasos de puestos.

La concejala de Mercados, Lidia López, agradece el respaldo del Consejo Local de Comercio y destaca que las aportaciones realizadas permitirán “mejorar el texto antes de su aprobación definitiva”. Además, señala que la actualización llega “en un momento positivo” para los mercados municipales, que atraviesan una “etapa de elevada ocupación y buenas cifras de ventas”.
Tras este trámite consultivo, el borrador deberá pasar ahora por la Junta de Gobierno Local y se abrirá un periodo de alegaciones de seis días antes de que la corporación municipal vote la nueva ordenanza a finales de septiembre.
Qué cambia con la nueva ordenanza de los mercados municipales de Alicante
Uno de los principales objetivos del Ayuntamiento pasa por ordenar la convivencia entre la actividad comercial tradicional y otros usos que han ido ganando presencia en los últimos años. Así, entre las principales novedades figura la incorporación de nuevas categorías de productos y actividades complementarias como la restauración para diversificar la oferta comercial.
El objetivo es facilitar la presencia de productos de proximidad y kilómetro cero, al tiempo que se adapta la organización de los mercados a la evolución del consumo sin perder su identidad. La futura regulación mantiene que la venta de productos alimentarios y de primera necesidad seguirá siendo la “actividad prioritaria” de los mercados municipales.
Lidia López defiende que la reforma pretende “encontrar un equilibrio” entre el abastecimiento tradicional y otros servicios o propuestas de restauración. En ese sentido, insiste en que la intención "no es restringir ninguna actividad económica", sino garantizar que los mercados continúen cumpliendo la “finalidad para la que fueron creados”.
La ordenanza también introduce criterios para organizar mejor la distribución interior de los puestos y de los espacios comunes, con el propósito de favorecer la movilidad de los usuarios, evitar aglomeraciones y reforzar aspectos la seguridad, la accesibilidad y la limpieza.
Compromís teme que el Mercado Central se acerque a un modelo más turístico
El principal debate surgido durante la presentación del proyecto gira en torno al papel que puede desempeñar la hostelería en los mercados municipales durante los próximos años. Compromís anuncia que presentará propuestas para introducir cambios en el texto antes de su aprobación definitiva.

Su portavoz, Rafa Mas, considera que la futura ordenanza debe garantizar con “mayor claridad” que la venta de alimentos siga siendo la actividad principal. A su juicio, algunos aspectos del borrador podrían facilitar una mayor presencia de la restauración, ampliar horarios o incrementar la ocupación del espacio común mediante terrazas, mesas y sillas.
Mas también advierte de que el Mercado Central ya soporta una “importante presión turística” y defiende que cualquier modificación “debe evitar que este espacio pierda su esencia”. El edil enfatiza que los mercados municipales deben seguir siendo lugares dedicados al comercio de proximidad, al abastecimiento de alimentos frescos y a la actividad económica de los barrios, sin cambiar a un modelo centrado en la oferta gastronómica.
Esquerra Unida reclama un Plan de Usos antes de aplicar la nueva ordenanza
En la misma línea, desde Esquerra Unida Podem comparten la necesidad de modernizar los mercados municipales, aunque considera que la reforma debería ir acompañada de mecanismos más concretos para proteger el comercio tradicional.
La coalición entiende que el texto facilita la implantación de nuevas actividades de restauración “sin establecer garantías suficientes para mantener el equilibrio entre ambos modelos”. El portavoz de la formación, Manolo Copé, asegura que ese equilibrio "no puede dejarse al azar".
Además, Copé defiende que existen instrumentos que se utilizan en otras ciudades, como planes de usos o criterios específicos de adjudicación, que permiten “definir con claridad el modelo comercial que se quiere preservar”.
La coalición también muestra su preocupación por la posibilidad de ampliar horarios y aumentar la ocupación de los espacios comunes sin una planificación previa. Por ello, propone que el Ayuntamiento impulse un Plan de Usos del Mercado Central, consensuado con comerciantes y organizaciones representativas, para fijar el papel que deberán desempeñar la restauración, el comercio tradicional y los nuevos negocios.