El parque de Alicante capaz de retener 45 millones de litros de agua gana un prestigioso premio europeo

El enclave de La Marjal reina en la Nueva Bauhaus Europea 2026 gracias al modelo de prevención de inundaciones, biodiversidad y uso ciudadano

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Vídeo de la candidatura del parque La Marjal a los premios europeos
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El aeropuerto de El Altet no es la única carta de presentación de Alicante ante Europa. La ciudad cuenta también con un espacio verde capaz de retener 45 millones de litros de agua de lluvia y que acaba de conquistar uno de los premios europeos más prestigiosos en materia de sostenibilidad e innovación: el parque inundable de La Marjal, en la Playa de San Juan.

El enclave, inaugurado en 2015 para hacer frente a las inundaciones recurrentes en la zona, cuenta con 3,6 hectáreas de infraestructura diseñada para proteger a Alicante de la lluvia. Pero también ha demostrado que puede convertirse en un lugar de ocio y refugio para la biodiversidad. Ese modelo ha logrado imponerse en los premios de la Nueva Bauhaus Europea de 2026.

El alcalde Luis Barcala ha recogido el galardón este jueves en Bruselas tras conocerse el fallo del concurso, que reconoce su “extraordinaria” integración de resiliencia hídrica y uso público. “La Marjal nos ha enseñado que una ciudad debe aprender a convivir con el agua, no luchar contra ella”, ha manifestado al recoger el premio, elegido mediante votación popular.

Más de diez años convirtiendo un problema en una oportunidad

Una década después de su estreno, el espacio se ha consolidado como una alternativa a las soluciones tradicionales de gestión de aguas pluviales. El proyecto costó 3,67 millones de euros, una inversión que, según el Ayuntamiento y Aguas de Alicante, fue casi cuatro veces inferior a la de la construcción de cualquier depósito subterráneo convencional.

Panorámica del parque inundable La Marjal en Alicante
Panorámica del parque inundable La Marjal en Alicante

En lugar de limitarse a evacuar el agua, el parque funciona como una gran cuenca de retención temporal. Cuando las precipitaciones superan la capacidad de drenaje habitual, el agua puede acumularse en su sistema de lagunas, reduciendo la presión sobre las infraestructuras urbanas y ayudando a proteger las calles en un área con poca pendiente. 

Su diseño aprovecha recursos que, de otro modo, podrían desperdiciarse. El agua residual tratada se utiliza para mantener el sistema de laminación y regar la vegetación, mientras que la tierra extraída durante las obras se reutilizó para crear una elevación recreativa dentro del propio recinto.

La utilidad de esta infraestructura como gran retenedor de escorrentías quedó patente en dos episodios concretos. Durante las lluvias de marzo de 2017, La Marjal contuvo 15.500 metros cúbicos de agua, mientras que en agosto de 2019 llegó a acumular 22.000, en torno a un 50% de su capacidad.

El premio europeo reconoce el valor ambiental y social

Al recoger el premio en Bruselas, el  alcalde Luis Barcala, ha defendido el cambio de enfoque que representa el parque. “La Marjal transformó nuestra relación con el agua, convirtiendo los riesgos de inundación en una solución sostenible: un hermoso parque para todos los ciudadanos”, ha afirmado.

Luis Barcala i Sergio Sánchez arrepleguen el premi de la Nova Bauhaus Europea de 2026
Luis Barcala i Sergio Sánchez arrepleguen el premi de la Nova Bauhaus Europea de 2026

Por su parte, Sergio Sánchez, director general de Aguas de Alicante, ha señalado que este premio supone un reconocimiento a “todas las personas” que trabajaron para convertir una “idea disruptiva” en una solución real al “reto de las inundaciones”. Además, ha enfatizado que “fueron capaces de mirar más allá para dotarla de valor social y medioambiental”. 

Este galardón, ha continuado Sánchez, también “debe servir para reconocer el esfuerzo de quienes día a día cuidan del parque y colaboran para que siga siendo un refugio para la biodiversidad y un lugar para el disfrute de las personas".

Y es que La Marjal es, al mismo tiempo, un espacio recreativo público de fácil acceso entre la Playa de San Juan y el barrio del PAU 5 y un enclave de gran interés natural, con más de 120 especies de aves registradas, entre ellas algunas protegidas. Sus estanques y vegetación ofrecen alimento, refugio y zonas de descanso en plena ciudad.

A su vez, actúa como una herramienta de adaptación al cambio climático. El parque mitiga el efecto isla de calor urbano, con reducciones de temperatura de hasta 5ºC, y proporciona una continua captura de carbono.