Durante años, llegar al hospital desde un pueblo de la Vega Baja podía significar depender de un familiar, pagar un taxi o, directamente, no ir. Esa realidad, documentada y denunciada desde hace al menos una década, empieza a cambiar definitivamente el próximo 1 de junio, cuando la Generalitat Valenciana ponga en marcha el nuevo servicio de autobús interurbano CE-710.
La actuación responde, según el propio Consell, a "una demanda histórica" de la Vega Baja. La falta de autobuses interurbanos que conectaran las diferentes localidades con centros de salud, hospitales, institutos, universidades, la terminal del AVE o el aeropuerto dejaba a cientos de vecinos, especialmente personas mayores y jóvenes, sin una alternativa real al coche privado.
Un corredor que conecta 27 municipios con Alicante, Elche y el aeropuerto
El contrato CE-710 articulará 14 líneas de autobús operadas con un mínimo de 22 vehículos más dos de reserva. En conjunto, realizará cerca de 43.528 expediciones anuales y recorrerá aproximadamente 1,9 millones de kilómetros al año.
La red conectará Albatera, Algorfa, Almoradí, Benijófar, Bigastro, Benejúzar, Callosa de Segura, Catral, Cox, Crevillent, Dolores, Daya Nueva, Daya Vieja, Formentera del Segura, Granja de Rocamora, Guardamar del Segura, Jacarilla, Los Montesinos, Orihuela, Pilar de la Horadada, Rafal, Redován, Rojales, San Fulgencio, San Isidro, San Miguel de Salinas y Torrevieja entre sí.
Y taambién lo hará con Alicante, Elche, el aeropuerto Alicante-Elche, la estación AVE de Elche, la Universitat d'Alacant y los hospitales de la Vega Baja y Torrevieja.
La Generalitat asumirá un coste de 3,75 millones de euros anuales, al no poder cubrirse el gasto únicamente con los ingresos de los viajeros. Una cifra que habla por sí sola del reto que supone dar servicio a una comarca extensa, con núcleos dispersos y una movilidad diaria muy elevada.
"Este nuevo corredor supone un salto cualitativo para el transporte público de la Vega Baja porque mejora la conexión entre municipios y facilita el acceso a servicios esenciales como hospitales, universidades, estaciones ferroviarias y el aeropuerto", ha explicao Vicente Martínez Mus, conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación.
Más frecuencias, nuevas conexiones y mejoras
Entre las principales novedades del CE-710 destaca el incremento de frecuencias en las conexiones entre Orihuela, Crevillent, Elche y Alicante, así como la creación de rutas directas con el aeropuerto Alicante-Elche desde distintos puntos de la comarca.
También se reforzarán los enlaces con el Hospital de la Vega Baja, el Hospital de Torrevieja y la estación ferroviaria de San Isidro. En Los Montesinos, por ejemplo, la conexión con Torrevieja pasará a tener tres expediciones diarias, frente a la escasa oferta anterior.
La red atenderá a una población de más de 400.000 habitantes distribuidos en más de 80 núcleos urbanos, reforzando la cohesión territorial y la movilidad sostenible. A eso se suma, en época estival, una población flotante que multiplica esa cifra considerablemente, lo que convierte a la Vega Baja en una comarca con necesidades de transporte muy superiores a la media.
"El objetivo es garantizar un transporte público útil, accesible y adaptado a las necesidades reales de los ciudadanos, especialmente en una comarca con una elevada movilidad diaria y una importante población estacional", ha señalado Martínez Mus.
Tercer eslabón de un plan de 10 millones anuales
El CE-710 no llega solo. El nuevo mapa de transporte se articula en tres corredores: el primero, el CE-714, ya está en funcionamiento y contempla cinco líneas, entre ellas una conexión directa entre la Vega Baja y el aeropuerto Alicante-Elche, además de mejorar los enlaces entre Guardamar del Segura y Orihuela con rutas también los domingos y festivos.
En conjunto, el sistema contempla 28 líneas interurbanas y una inversión de 10 millones de euros. Martínez Mus ha apuntado que las mejoras ya son perceptibles en los dos primeros contratos puestos en marcha, y confía en que el tercero también genere un impacto visible para los ciudadanos desde el primer momento.
Hay, no obstante, un matiz importante que conviene no perder de vista: los tres contratos son de emergencia, activados para evitar que el servicio quedara interrumpido tras la caducidad de la concesión anterior. Estarán operativos durante dos años, tiempo en el que la Dirección General de Transportes trabaja en los contratos futuros, con procesos participativos abiertos a ayuntamientos y ciudadanos para definir las líneas definitivas.
El recurso a adjudicaciones de emergencia y contratos provisionales no está exento de críticas: desde la oposición se considera que esta estrategia no soluciona el problema estructural del transporte interurbano en la comarca. Sea como fuere, para los miles de vecinos que cada día necesitan desplazarse para trabajar, estudiar o acudir al médico, junio marca el inicio de una movilidad que, por fin, empieza a parecerse a lo que cualquier comarca del siglo XXI debería tener.